Hay incertidumbre en Estados Unidos, pues son más de 11 millones los indocumentados.

Claudia, una mujer que vive con sus cuatro hijos en un apartamento de dos habitaciones en Miami, llegó a Estados Unidos hace más de una década, sin documentos, pero ha conseguido mantenerse alejada de cualquier problema con la ley.

Sin embargo, hace poco su esposo fue deportado a Nicaragua en 2011 por una infracción de tráfico,el tempo de la mujer era toparse con elementos de las autoridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU.

Hoy día, Claudia le teme a una amenaza de mayor tamaño y que es de un tamaño microscópico, la cual es la propagación del covid-19.

Si ella se llegara a contagiar del virus no contaría con seguro médico que cubra los gastos, ni siquiera cuenta con ahorros para enfrentar tal situación.

La mujer trabajaba sin contrato formal como ayudante de cocina hasta que quedo desempleada por la contingencia, ahora tiene que hacer malabares para mantener a su familia.

Así como Claudia, hay aun más casos en donde las personas indocumentadas se arriesgan día con día a toparse con las autoridades por la ahora impuesta suspensión de inmigración, o encontrarse con el enemigo invisible llamado coronavirus.

Apenas un 16% de los latinos, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU., tiene un trabajo que pueda hacer desde casa.

Para el presidente Donald Trump, se trata de una cuestión de prioridades, pues en una pregunta que se le hizo por un reportero, este contesto:

“Cuando dices indocumentados quieres decir que vinieron ilegalmente. Muchas personas dirían que tenemos un montón de ciudadanos que ahora mismo se han quedado sin trabajo. ¿Qué haces entonces? Es difícil, es muy terrible, un asunto muy triste, si le soy honesto. Pero vinieron ilegalmente. Y muchos ciudadanos de nuestro país no pueden trabajar”.

La mayoría de los que cuentan con la suerte de tener un empleo debe de salir a las calles para poder desempeñarlo sabiendo que se arriesgan al contagio.

Unos 11 millones de personas que no tienen cobertura médica, trabajan en empleos inestables y habitualmente sin beneficios ni derecho a subsidio de desempleo, lo que quiere decir que han quedado fuera de los cheques de ayuda enviados por el Departamento del Tesoro, pese a que muchos de ellos pagan impuestos.

Con información de BBC News.