Un gobierno que parecía intocable, ahora sometido por un enemigo invisible.

Si bien las personas podemos ver a Rusia y a su presidente como algo que pareciera indestructible, no es menos cierto que en ese país también están siendo afectados por el desastre que se ha presentado por el coronavirus.

Un ejemplo de ello son las empresas dulceras en el centro de Moscú, quienes aun espolvorean nueces y vayas en sus panecillos y coloca chocolate en sus pasteles, pero que como alrededor del mundo, son cada vez menos los empleados los que se presentan al trabajo en la línea de producción.

En un encuentro cara a cara entre la empresaria Anastasia Tatulova y el mandatario de Rusia, Vladímir Putin se comenzaron a ver algunas de las situaciones que se han presentado ante la contingencia.

Al comenzar las medidas de restricción un gran numero de empresas comenzó a despedir a su personal, ante una reunión de empresarios en con el presidente, el mandatario expuso un discurso de 12 minutos que se transmitió por la televisión estatal.

“En ese momento solo quería que me escuchara”

“Pensé que lo entendería, Pero no hemos tenido resultados y las medidas del gobierno no son suficientes y tenemos que manejar la situación nosotros mismos”.

Anastasia Tatulova, empresaria.

“El Estado paternalista ruso no puede cumplir sis promesas. Tampoco puede ayudar a las personas, ni a los negocios”, aseguró Andrei Kolesnikov, del grupo de expertos del Centro Carnegie de Moscú. La mayor parte de la ayuda estatal se dirige a las grandes empresas que tienen más empleados ya que son más decisivas para la economía del país.

Pero esto ha hecho que una parte de la población se sienta excluida o abandonada, en estos momentos se cree que esta situación dejará a unos ocho millones de desempleados en Rusia.

“No puedo predecir una catástrofe para este régimen [pero] es un serio desafío para Putin”, menciona a Kolesnikov.

El gobierno regional esta ofreciendo solo 3.000 rublos, unos 40 dólares como pago adicional a aquellos quienes perdieron su trabajo.

“El gobierno se siente como un gran fracaso en este momento”, menciono Nastya Mikhailova desde Novosibirsk, en Siberia. Una joven de 29 años de edad que acaba de perder su empleo y solo cuenta con ahorros par un par de semanas más.

El país y su gobierno no parecen entender la gravedad de la pandemia pues se ha tachado al mandatario como alguien irresponsable que esta obsesionado con su proyecto de reforma en lugar de prestar atención a la crisis actual.

Con información de BBC News.