Un buen hombre es como se le puede calificar al señor Ángel Samaniego, y es que este hombre hizo lo que muy pocas personas  hoy en día; preocuparse por un ser humano al que ni siquiera conocen.

Poco después de la tres de la tarde una joven sufrió un accidente al ser arrastrada por una locomotora el en cruce del ferrocarril en el libramiento Carlos Salinas de Gortari, justo frente a la colonia Colinas de Santiago y aunque muchos fueron los curiosos y chismosos, nadie prestó el auxilio.

El señor Ángel Obed, de manera inmediata alertó a los cuerpos de seguridad al tocarle presenciar el terrible accidente de frente, sin saber qué hacer se dirigió donde la joven sanbonense se encontraba dentro de los fierros retorcidos del automóvil compacto.

Cuando sacaban a la joven y lograban rescatarla el señor Ángel Obed, se percató del sonar del teléfono de la afectada, tomó el celular y sin tener ninguna responsabilidad informó de viva voz todo lo que pasaba a sus familiares que preocupados se habían enterado del accidente a través de las trasmisiones en vivo por la redes sociales.

En todo momento estuvo en contacto con los familiares y atendiendo las llamadas de quienes preocupados querían saber que pasaba y a qué hospital seria trasladada la convaleciente mujer.

Tal vez para muchos no sea demasiado, pero en tiempos tan difíciles como los que estamos viviendo, las buenas obras, el tiempo que se dedica a ellas aunque no parezcan muchas, son como esos pequeños oasis de esperanza en medio del desierto.