La pandemia nos ha obligado a buscar nuevos modos de relacionarnos con nuestros seres queridos. Y aunque las videollamadas han ayudado, definitivamente no se comparan con un abrazo.

Por eso, un par de abuelos encontró una divertida estrategia para poder convivir con sus nietos en Navidad, después de casi un año sin verlos.

Barbara Walshaw de 71 años y su esposo Clive Walshaw de 75 se encontraron con unos disfraces de osos polares de 3 metros de altura, cerrdos y aislantes, y pensaron: ¿por qué no sorprender a la familia?

El 25 de diciembre se colaron al patio de la casa de sus hijos para saludar a sus nietos, que se asustaron un poco, pues primero no los reconocieron, pero después se convirtió en un momento muy emotivo.

“Fueron los mejores 6 minutos del año, pura alegría navideña”, dijo la Sra. Walshaw al Daily Mail.