Luisa ha buscado a su hijo por 11 años: Noé salió a un partido de fútbol y ya no regresó a casa

Luisa ha buscado a su hijo por 11 años: Noé salió a un partido de fútbol y ya no regresó a casa Foto Especial.

El pasado 30 de agosto se realizó un foro en la plaza principal de San Pedro, Coahuila dentro del marco del Día de la Desaparición Forzada, en el lugar se reunieron decenas de personas que perdieron a sus seres queridos en circunstancias que la mayoría desconoce debido a la nula información que han obtenido de las autoridades; una de las afectadas, Luisa Díaz, originaría de Gómez Palacio, Durango, relató la manera en la que desapareció su hijo.

Fue el 27 de junio de 2010 que Noé, hijo de Luisa, salió de casa para dirigirse a un partido de fútbol; Luisa habló con él por última vez a las 9:27 de la noche, cuando llegó su último mensaje avisándole que ya volvía a casa: Sin embargo nunca llegó, la mañana siguiente Díaz comenzó con su búsqueda en Torreón, Coahuila, misma que no ha tenido resultado incluso aunque han pasado 11 años.

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Ni los años ni la poca ayuda que ha obtenido de las autoridades para localizar a su hijo han frenado la lucha de Luisa para saber que es lo que pasó con su hijo, quien tenía 18 años cuando desapareció: “Mi hijo no desapareció, me lo desaparecieron, tal vez ese día se cruzó con gente mala, y me quitaron una parte de mi vida. Noé era la alegría de la casa, se quedó huérfano a los dos años, y con la persona que encontré para hacer mi vida, siempre lo crió con cariño, era un gran futbolista, le encantaba el fútbol y no se quien, pero borraron su su sonrisa y mi alegría”.

Luisa cargaba junto a ella un pedazo de cartón al cual le pegó la cara de su hijo y vistió con un uniforme de fútbol y lo puso en el kiosco de la plaza: “Cuando estaba vistiendo la figura con el rostro de mi hijo, quería que fuera él, para abrazarlo, besarlo y decirle que lo amo. Pero me llegó la cordura y me d cuenta de que no era Noé, y lloré”.

Luisa extendió un llamado a las autoridades, pues espera que dejen de hacerse ‘tontos’ y comiencen a realizar investigaciones sobre las desapariciones: “ya no sean tapaderas, que los apoyen, que no se hagan tontas, porque hay mucha gente sufriendo por sus desaparecidos”.

“Por la noche me pongo a orar, le pido a Dios que lo abrace, que le dé cobija, yo seguiré buscándolo, y le pido a la gente, que no tenga miedo, que levante la voz, de lo contrario seguirán desapareciendo a más personas, y se quedarán en silencio, sin ser encontradas”.

Redactora Digital: Nayely Mederes

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