El pasado 04 de septiembre del 2023 se dio a conocer que el sindicato de United Auto Workers (UAW), presentó ante General Motors, Stellantis y Ford demandas en mejora de salarios y menos horas de trabajo, las cuales podrían terminar en una huelga en cuanto su contrato finalice para el 14 de septiembre si no se tiene una respuesta para entonces.
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El estallido de la huelga podría tener un impacto económico significativo en empresas proveedoras de las tres armadoras más grandes que se ubican en México, en los estados de Coahuila, Chihuahua y Nuevo León. Estos sectores en particular sufrirían las consecuencias ya que su producción va destinado casi en su totalidad a estas compañías.
Algunas de las demandas son “Aumento salarial del 46 por ciento, una semana de 32 horas con un salario de 40 horas”, sin embargo, pese a las amenazas de huelga, los fabricantes de automóviles ignoraron la lista de deseos del UAW escudándose con que no son realistas ante la competencia que tesla y la evolución de motores de combustión a vehículos eléctricos.

El líder del sindicato de UAW cataloga las negociaciones con los fabricantes de automóviles de Detroit como una guerra entre poderes multimillonarios, trabajadores y personas de clase media.
Los miembros del UAW han votado a favor de la autorización para que sus líderes convoquen a huelga, mientras tanto el mismo sindicato no ha aclarado si escogerá a un solo fabricante o le declara la huelga a los tres, de hacer esto el fondo de huelga se agotará en tres meses.
Las tensiones en el intercambio de información va incrementando, y aunque las empresas tienen ya destinado un fondo de huelga, el miedo es constante ante un posible paro en la industria automotriz de Estados Unidos.

Kristel Reyes Amaya
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