El empresario libanés Jean Succar Kuri falleció la tarde de este viernes en la clínica Playa Med de Cancún, Quintana Roo, debido a una insuficiencia cardiaca digestiva. Succar Kuri murió poco antes de la una de la tarde, tras haber estado hospitalizado desde el 6 de junio por un cuadro de desnutrición.
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Jean Succar Kuri, de 79 años, estaba cumpliendo una condena de 94 años de prisión por delitos de pornografía infantil y corrupción de menores. Inicialmente, había sido condenado a 112 años, pero la sentencia fue reducida a 94 años. Su condena se debió a las denuncias presentadas por la periodista Lydia Cacho, quien expuso una red de turismo sexual infantil vinculada a Succar Kuri.
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Además de Succar Kuri, la investigación de Lydia Cacho llevó a acciones legales contra el ex gobernador de Puebla, Mario Marín, y el empresario Kamel Nacif. Ambos fueron acusados de tortura, delincuencia organizada y pornografía infantil. Marín está actualmente en prisión preventiva, mientras que Nacif se encuentra refugiado en Líbano. Succar Kuri había sido trasladado en septiembre de 2023 al centro de reinserción social de Benito Juárez, procedente de un penal federal en Chiapas. Su hospitalización ocurrió antes de una audiencia donde iba a solicitar prisión domiciliaria por motivos de salud.
La investigación de Lydia Cacho reveló la magnitud de la red de explotación sexual infantil de Jean Succar Kuri
Además, los vínculos de Succar Kuri con figuras políticas y empresariales. En su libro ‘Los Demonios del Edén’ (2005), Cacho detalló cómo Succar Kuri ofrecía niñas a través de internet, creando una red de turismo sexual infantil.
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Según información del Senado de la República, en México son explotados sexualmente entre 80 y 85 mil niñas y niños. El país ocupa el primer lugar en difusión de pornografía infantil en el mundo, una actividad ilícita cuyas ganancias superan las del tráfico de drogas y armas.
El trabajo de Lydia Cacho no solo expuso a Succar Kuri, sino también a sus cómplices en la política y el mundo empresarial, como Kamel Nacif y Mario Marín. En represalia por sus investigaciones, Cacho fue detenida y trasladada de Quintana Roo a Puebla, donde sufrió maltrato, tortura y violencia sexual.

