Exportan primeras cabezas de ganado de la Carbonífera por Chihuahua 

La situación para los productores ganaderos de la Región Carbonífera es crítica luego de cumplir cinco meses el cierre los puertos fronterizos de exportación en Piedras Negras y Acuña. 

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Los ganaderos buscan rutas alternas para colocar su ganado en el mercado internacional y lograron por Chihuahua como la única opción viable, aunque implican pérdidas económicas que ya alcanzan el diez por ciento.

Alejandro Gutiérrez Balderrama, presidente de la Asociación Ganadera Local de Sabinas, AGLS, indicó que el pasado miércoles fue el primer envío por el puerto de Ojinaga, para el cruce de 500 cabezas de ganado y así todos los miércoles es la cuota que asignaron a los ganaderos de Coahuila en aquella estación cuarentenaria.

El dirigente ganadero explicó que el proceso es complicado y costoso. El trayecto que deben recorrer incluye Cuatrociénegas, Torreón, un tramo de Durango y finalmente Chihuahua. Tan solo el flete representa un gasto de entre 80 y 90 mil pesos por jaula, monto que afecta directamente a los productores.

Cada jaula tiene capacidad para transportar hasta 22 mil kilos, lo que equivale a 110 becerros, dependiendo del peso de los animales. 

Indicó que analizan este primer envío y para ver si realmente conviene vender a Estados Unidos el ganado por Ojinaga o si es preferible acomodarlo en el mercado nacional, aunque eso significaría pérdidas más severas.

Si el puerto de Piedras Negras estuviera abierto, los ganaderos obtendrían un 40 por ciento más de ganancia en comparación con el mercado nacional. Al exportar por Ojinaga, ese margen de beneficio se reduce aproximadamente a un 20 por ciento.

La situación obligó a muchos productores a tomar decisiones difíciles. En marzo, ante la imposibilidad de mantener al ganado por el alto costo del alimento, se colocaron en el mercado nacional alrededor de 50 jaulas en un solo mes. Esta es una cadena: los forrajes, los veterinarios, todo se ve afectado cuando el ganado no se exporta. Los costos siguen igual o suben, pero el precio de venta en el mercado nacional representa una pérdida.

Antes del cierre de la frontera, Coahuila exportaba alrededor de 6 mil cabezas mensuales por los puertos de Piedras Negras y Acuña. Hoy, todo ese flujo ha tenido que ser redirigido, y el impacto no solo afecta al productor, sino a toda la cadena económica que depende de la actividad ganadera. 

El acuerdo con Chihuahua fue posible gracias a la gestión de la Unión Ganadera Regional de Coahuila.

El problema es que los papeles tienen una vigencia, las pruebas caducan, y eso genera un cuello de botella. Lo importante es que el proceso fluya, que puedan mover el ganado y evitar pérdidas, dijo el empresario local. Respecto a la reapertura de los puertos fronterizos en Coahuila, Gutiérrez Balderrama fue claro: “no hay noticias”. Lo único que se sabe es que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) no cuenta con el personal suficiente para reactivar las operaciones en estos puntos.