El clásico llanto que marcaba el primer día de clases en preescolar comienza a quedar en el pasado. Así lo dio a conocer Sarahí Castillo Pruneda, directora del jardín de niños Damas Sertoma, al destacar que cada vez más niños llegan al jardín de niños con mayor seguridad, sociabilidad y entusiasmo por comenzar su vida escolar.
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“Generalmente los niños de jardín de niños eran los que lloraban al ingresar a preescolar… pero la verdad que sí ha cambiado. Hoy los vemos bien sociables, se adaptan con facilidad y con toda la actitud”, expresó.
La directora explicó que esta transición positiva se debe en gran parte al acercamiento previo que los pequeños han tenido al sistema educativo, ya sea a través de estimulación temprana, guarderías o actividades sociales con otros niños. Esto les permite llegar con menos temor y más disposición a participar.
“Nos asombra ver que ahora vienen con toda la disposición de desprenderse de sus papás y asistir al aula con naturalidad”, añadió.
Con esta evolución en la conducta infantil, tanto docentes como padres de familia viven un inicio de ciclo más fluido y armonioso, marcando el inicio de una etapa llena de aprendizajes sin lágrimas.

