El Gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís se pronunció sobre ciertas actividades que en algún momento fueron prohibidas por temas de seguridad y que ahora, debido a la mejora en los índices delictivos y la eficacia en últimos años para combatir al crimen organizado, son valoradas para autorizar nuevamente, utilizando como ejemplo la casta de gallos.
Sin embargo, el mandatario estatal señaló que se explora la posibilidad de autorizar dicha actividad pero sin cruce de apuestas ni venta de bebidas alcohólicas, así como otras situaciones que podrían implicar giros negros.
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Los llamados gallos de pelea, de combate o de lidia pertenecen a un grupo de razas o tipos raciales de pollos domésticos que se caracterizan por tener un comportamiento sumamente agresivo y se crían extensivamente con el objetivo de enfrentar los machos entre sí a manera de diversión y entretenimiento para quienes gustan de este tipo de espectáculos.
El casteo de gallos es la labor donde los criadores de esas aves permiten la pelea de los mismos para medir su bravura, es una especie de pruebas sin navajas, que se acostumbraba en Coahuila y que ahora está prohibido.

Cabe destacar, las prácticas relacionadas con peleas de gallos son una de las actividades con mayores opiniones divididas ya que para quienes se dedican a ella significa un sustento económico y una larga tradición, mientras que para activistas en contra del maltrato animal ésto sólo puede ser visto como un delito que atenta contra la vida de seres inocentes que son usados como objeto de entretenimiento.
“Hemos ido caminando hacia la apertura de los temas que en su momento implicaron una derrama económica para Coahuila, como ejemplo la casta de gallos”, explicó Riquelme Solís.
El gobernador detalló, debido a que dicha actividad generaba una derrama económica importante en el norte del estado, con incluso personas que viajaban de otros estados a comprar gallos, al prohibir el casteo comenzaron a realizarlo a escondidas, de manera ilegal y con peleas de gallos clandestinas.

“Eso hoy nos ha obligado a trabajar con los galleros para que puedan castear y hacer sus exhibiciones pero no lo hagan con la presencia del crimen organizado a través de apuestas”, indicó.
Sin embargo la problemática con el casteo de gallos no solo radica en lo relativo al crimen organizados, pues los defensores de los animales critican y se oponen firmemente a estas prácticas ya que consideran que causan sufrimiento innecesario y maltrato animal.
Esto debido a que los gallos son sometidos a condiciones de estrés, violencia y peleas en las que resultan heridos e incluso pueden perder la vida, siendo una forma de explotación y crueldad hacia los animales, por lo que luchan por la abolición de esta actividad en beneficio del bienestar animal.

La participación en dichas prácticas puede tener diversas repercusiones negativas en los animales involucrados, como lo son:
- Lesiones y sufrimiento: Durante las peleas, los gallos son sometidos a un alto nivel de estrés y violencia. Se les entrena y se les incita a luchar hasta el punto de infligirse heridas graves. Estas lesiones pueden incluir cortes, fracturas óseas, daño en órganos internos y pérdida de plumas. Los gallos también pueden experimentar dolor, miedo y angustia durante todo el proceso.
- Riesgo de muerte: En muchas ocasiones, los gallos que participan en peleas sufren lesiones tan graves que pueden resultar en la muerte. Además, incluso los gallos que no mueren en las peleas pueden ser sacrificados si se considera que no tienen el rendimiento esperado.
- Fomento de conductas violentas: Las peleas de gallos promueven la violencia y el maltrato hacia los animales. Normalizar estas prácticas puede tener un impacto negativo en la sociedad, ya que puede desensibilizar a las personas hacia el sufrimiento animal y fomentar actitudes violentas en general.

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