La crisis generada por la pandemia ya provocó que la primera ruta del transporte urbano quiebre por completo.
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Luego de meses de afrontar una constante baja de pasaje, los concesionarios de la ruta 1A quedaron en la bancarrota, pues además de los gastos operativos, la mayoría de los camiones, de reciente modelo, se adeudaban al banco.
Ayer los permisionarios dieron a conocer que ya no podían continuar con el servicio, y que los camiones serían vendidos o devueltos para pagar las deudas.
Ante esta situación, el director del Instituto Municipal del Transporte, Héctor Gutiérrez Cabello, confirmó que los concesionarios de la 1A estaban fuera del juego, pero que el servicio en la ruta seguirá prestándose, ya que se acordó con permisionarios de otras líneas que entren con camiones para que el servicio siga en marcha.
“Lo que hay que dejar en claro es que el servicio no se va a suspender, serán otros camiones los que van a entrar. Lamentablemente esta es una de las rutas que más sufrieron baja de usuarios”, dijo.
El circuito de la ruta arranca del surponiente de la ciudad, en Rincón de los Pastores, de allí baja por el antiguo Camino a General Cepeda, luego por la calzada Antonio Narro, toma el bulevar Enrique Martínez, sigue su camino hacia el norte, cruza LEA, Felipe J. Mery, Urdiñola; sigue por José María Lafragua; rodea el Centro Histórico y a partir de allí se dirige a su punto de partida.
Como se ha documentado, de 38 rutas municipales del transporte urbano en Saltillo, solo seis mantienen un aforo cercano a 50%, lo que deja al resto en serios problemas económicos.
Solo las rutas 13A, 13B, 17, Periférico, Morelos y Zaragoza logran mantener el negocio.
Con la reactivación económica lo único que se pudo lograr es llegar al tope de 50% del pasaje que se tenía, y allí se estabilizó, aunque la mayoría de las rutas sigue operando solo con 30% de pasajeros que tenían previo a la pandemia, sostuvo el funcionario municipal.

