El día de hoy la farmacéutica Johnson&Johnson comenzó a realizar el último estudio para probar la efectividad de su vacuna contra el COVID-19: será inyectada en 60 mil voluntarios de todo el mundo.
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Entre los países que participarán en la fase final de la prueba de esta vacuna se encuentran México, Estados Unidos, Brasil, Chile, Colombia, Argentina, Sudáfrica y Perú.
Si los resultados obtenidos en este proceso final son positivos, se estima que “a principios de 2021” se presenté una solicitud de autorización a la Agencia de Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para que, finalmente, la vacuna contra el COVID-19 llegue a todo el mundo.
La empresa de biotecnología Moderna fue la primera en Estados Unidos, en julio, en comenzar la fase 3, que consiste en medir la eficacia del producto a gran escala en miles de voluntarios. Le siguieron Pfizer y su socio BioNTech, luego llegó AstraZeneca.
Otras vacunas en Estados Unidos —incluidas las realizadas por Moderna Inc. y Pfizer Inc., y otras en varios países— ya se encuentran en la etapa final de pruebas. Hay muchas esperanzas de que a fines de año haya éxito con al menos una de las candidatas que se están probando en Estados Unidos, tal vez antes.
Los funcionarios de salud estadounidenses insisten en que la búsqueda mundial de una vacuna no está tomando atajos riesgosos.
“Queremos hacer todo lo que podamos sin sacrificar la seguridad o la eficacia. No vamos a hacer eso, para asegurarnos de terminar con vacunas que salvarán vidas”, dijo a los periodistas el doctor Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés).
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No obstante, muchos especialistas en vacunas se preguntan si la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) se apegará a ese objetivo bajo la intensa presión del gobierno del presidente Donald Trump, quien busca la reelección en las elecciones de noviembre.
Anthony Fauci, director del Instituto Americano de Enfermedades Infecciosas, aseguró en un comunicado que es un hecho “sin precedentes” que cuatro vacunas experimentales estén en una fase tan avanzada solo ocho meses después de haberse identificado el nuevo coronavirus.
“Es probable que se necesiten varias formas de vacunación para satisfacer las necesidades globales”, advirtió Fauci.
Johnson & Johnson, que anunció su compromiso de distribuir la vacuna sin obtener beneficios, enfatizó que “continuará aumentando su capacidad de producción” para poder entregar mil millones de dosis de vacuna al año.
Trump ha presentado constantemente un cronograma más rápido para una nueva vacuna de lo que los expertos dicen que es lo adecuado.
El miércoles, Trump tuiteó una liga a un informe noticioso sobre el estudio de Johnson & Johnson, diciendo que la FDA “debe actuar con rapidez”.
Mientras tanto, la prueba de otra vacuna experimental, fabricada por AstraZeneca, permanece detenida temporalmente en Estados Unidos mientras las autoridades examinan cuestiones de seguridad, a pesar de que los estudios con ella ya se reanudaron en otros países.
Días atrás, el vicepresidente Mike Pence instó a los gobernadores estatales a “hacer su parte para fomentar la confianza de la ciudadanía en que será una vacuna segura y eficaz”.
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