Con un pastelito, secretario de Hacienda ignora a diputados; le importó más comer que el retiro de los 109 fideicomisos

Mientras la oposición le reclamaba intensamente por las presuntamente fallas económicas que ha tenido la administración del presidente Andrés Manuel López obrador, Arturo Herrera, secretario de Hacienda tenía una mejor cosa que hacer: Comer pastel.

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Pese a que la mayoría de los reproches estaban relacionados con la desaparición de 109 fideicomisos, los cuales darán al Gobierno Federal más de 68 mil millones de pesos, el secretario lo único que hacía era quedarse sentado mientras comía.

Uno de los aliados de la Cuarta Transformación, el coordinador del PT Reginaldo Sandoval, usaba la máxima tribuna del país para decir que este partido es la locomotora y va a la vanguardia ideológica de la 4T, sin embargo, para Herrera su prioridad era terminar de endulzar su paladar con la rebanada de chocolate que le acababan de llevar.

Ante la lluvia de críticas de la oposición por el manejo de la economía, la falta de crecimiento e inversión, por la gestión durante la pandemia y porque sustente sus esperanzas de salir de la crisis a tener una vacuna, el encargado de las finanzas de nuestro país se preocupaba porque su estómago estuviera lleno y no por escuchar lo que le estaban comentando.

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“Ahora se pretende, con el argumento de la emergencia sanitaria, cancelar los fideicomisos. Creemos que se puede combatir la corrupción sin extinguirlos, porque traerá consecuencias graves a diversos sectores”, aseguró Tonatiuh Bravo, líder de MC.

“La estrategia económica no ha funcionado. Las finanzas públicas están en una situación crítica, sin fondos de estabilización, con menos ingreso y más gasto que no apuesta por un enfoque productivo para el país”, lanzó el priista Ismael Hernández Deras.

El panista José Isabel Trejo criticó la meta de crecimiento de 4.6% y dijo que la crisis del Covid ha dejado desempleo y casi 80 mil muertos, mientras sus compañeros extendieron una manta.

Los reclamos siguieron, firmes, fuertes y constantes, mientras Herrera siguió comiendo su pastelillo.

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