Las profecías comienzan a cumplirse en materia del oro líquido, luego que el agua comenzara a cotizar oficialmente y de manera superlativa dentro de la bolsa de valores; manteniendo un perfil bajo, hasta hace unos días cuando salió a la luz pública.
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La inclusión del agua dentro de los productos en la bolsa de valores junto al oro y otros materiales que son bien cotizados, ha sido innegable, una vez que se comienza a capitalizar este recurso natural, el cual cada vez es más escaso y por ende su precio comienza a ser referente del poder adquisitivo de quienes se respaldan con efectivo.
Fue la CME Group, quien trazó los primeros indicios de que esto sucedería invariablemente, ante las condiciones que se han ido dando con este recurso y del trato que la misma sociedad ha ido teniendo con dicho recurso.
Aunado a la crisis económica, la crisis climática da por hecho que la explotación del agua ha ido representando una disminución de los almacenamientos naturales de este líquido, reduciendo significativamente su portabilidad.

