Philip Pavem, ha sido señalado por The Sun por presuntamente haber practicado la inseminación artificial durante 40 años en su carrera como ginecólogo en Estados Unidos.
Uno pensaría que está práctica no tiene nada de malo, sin embargo, esto se habría hecho sin su consentimiento y peor aún, con el esperma del mismo médico.
Según Philip, la noticia se dio a conocer cuando un grupo de personas se dio cuenta de que su ADN era compatible con el ginecólogo de 104 años.
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Esto pasó cuando Jaime Hall hizo el descubrimiento tras investigar sobre su árbol genealógico, donde se topó con que tenía ascendencia judía asquenazí, una rama de los integrantes de la región que se asentó en Europa Central y Oriental, pero había un problema. Nadie en su familia era judío, por lo que continúo indagando sobre su origen.
Como sus padres ya no existen en este plano, prosiguió con su investigación sabiendo que ella fue producto de una inseminación artificial, pensando que se trataba de un amigo de la familia, por lo que llevó una prueba de ADN a un laboratorio donde le asignaron 5 medios hermanos con el mismo tipo de código genético.
“Todos nacimos en el mismo hospital, todos nuestros certificados de nacimiento muestran a Peven como nuestro ginecólogo, no como nuestro padre”, dijo Hall sorprendido.
Durante su investigación, Hall se encontró con una de sus medias hermanas que tenía la misma curiosidad que ella por saber quién era realmente su padre, por lo que decidieron hacerle una visita a Philip.
Ya estando con él, el médico les explicó que él fue uno de los pioneros en la inseminación artificial y que había donado esperma, sin embargo, reveló que había sido el único médico que lo hizo.
Tras conocer la historia, Hall aseguro que no tiene ningún tipo de rencor, pues gracias a él muchas mujeres cumplieron su sueño de quedar embarazadas y tener un hijo.

