Stephen O’Loughlin, de 49 años, y su hijo Pierce, de nueve ños de edad fueron hallados muertos en su apartamento en la calle 3800 de Scott Street, en el distrito de San Francisco.
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El hombre trabajaba como vicepresidente de una firma de inversiones y pertenecía a un grupo antivacunas, además se piensa que el hombre tenía problemas psicológicos.
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Las autoridades creen que O´Loughlin mató a su hijo y luego a sí mismo tras perder una batalla legal por la custodia de su hijo y discusiones con su exesposa sobre la vacuna contra el coronavirus y atención médica.
Lesley Hu, exesposa de O’Loughlin y madre de Pierce, había descrito que su ex pareja y padre de su hijo se había unido a un “grupo de autoayuda de la nueva era” en 2012, y estaba totalmente convencido de que el gobierno buscaría usar “el control mental en los estadounidenses” a través de la vacuna.
Su abogada afirmó que O´Loughlin sufría de una enfermedad mental de años atrás que no se atendió, lo que lo volvía paranoico hacia el uso de medicamentos.

