FRONTERA

Las afectaciones a los comercios de Laredo, Texas han sido incalculables Foto Especial

Las que alguna vez fueron calles llenas de compradores mexicanos ahora lucen solitarias y cientos de negocios tuvieron que cerrar las cortinas metálicas al no aguantar la reapertura que parece aún lejana.

El Paso, Laredo, McAllen o Eagle Pass, llevan casi un año y medio soportando el golpazo económico que significó el cierre parcial de la frontera con México. Lo que antes eran aparadores llenos de mercancías en el centro de las ciudades fronterizas, hoy lucen sus fachadas con cortinas de metal sin anuncios que indiquen cuándo reabrirán sus puertas.

Según una investigación de José Iván Rodríguez Sanchez, analista del Centro del Baker Institute de Rice University, la pérdidas económicas de las ciudades del lado estadounidense de la frontera asciende a unos $10 mil millones de dólares desde el cierre parcial en marzo de 2020.

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En diciembre publicó un estudio en el que describió que el mayor daño se ha reflejado en hoteles y restaurantes, además de otras actividades indirectas relacionadas con el sector.

Estimaba que en diciembre había pérdidas de $1,900 millones en los negocios minoristas. Estos daños también habían afectado en la recaudación del impuestos sobre la venta, que es obligatorio en Texas.