Este sábado Monclova cumple 334 años.
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Tres siglos y 34 años han pasado desde su fundación el 12 de agosto de 1689 cuando Fray Dionisio García de Sierra recibe el terreno y en compañía de Alonso de León, enviado del virrey, pide autorización para formar esta nueva población de apenas 32 familias.
Así como los años, cientos y cientos de eventos han forjado la ciudad en la que se convertido en la actualidad.
Un municipio de gente cálida y a la vez temple de acero que ante las adversidades muestra un carácter inquebrantable para superar las crisis y resurgir como el ave fénix, el cual paradójicamente, se ha convertido en uno de sus símbolos en el último año donde el monumento de esta apología ha sido el punto de partida para la ciudadanía que directa o indirectamente enfrenta la crisis más grande en la historia de Monclova ante el declive financiero de Altos Hornos de México.
Por primera vez desde su fundación en los años 40’s, la empresa permanece paralizada, sus hornos se han apagado y en la incertidumbre se encuentran miles de trabajadores y la población en general por el fututo de la empresa y en consecuencia de Monclova, denominada la Capital del Acero.
Arnoldo Bermea, historiador y cronista de la ciudad, recordó la explosión demográfica que cambió la historia de Monclova cuando en 1942, el destino se trazaba para que la empresa que se convertiría en la más grande de Latinoamérica en su giro, se instalará en esta ciudad que contaba con tal solo 7 mil habitantes, Altos Hornos de México.
Ahora ante la crisis de AHMSA que mantiene en vilo a la población, el historiador y cronista de la ciudad, considera que Monclova como en cada crisis resurgirá entre la cenizas.
“Hay historiadores que dicen que Monclova es como el Ave Fénix, que de las cenizas se levanta. Monclova tiene calidad de gente, vamos a festejar el aniversario de Monclova, los monclovenses tenemos la sangre para poder sacar a nuestra ciudad, lo podemos hacer y hay suficientes elementos que pueden dar creatividad, dinamismo y eso nos ha caracterizado a los monclovenses, en el peor de los escenarios Monclova tiene agallas, Monclova está viva y está de pie”, puntualizó.
Por su parte, monclovenses tanto de nacimiento como de adopción, hablan de la fe, del carácter de quienes viven en esta ciudad, y a propósito de su aniversario deseen y creen que la gente se levantará de esta crisis y Monclova seguirá prospera.
Es por eso que hoy, Monclova sigue sonriendo, a pesar de la situación que atraviesa, su población está forjada para luchar, para trabajar sin olvidar las cosas que distinguen a la gente de esta tierra donde negocios de casi cien años de antigüedad se siguen apreciando como iconos e identidad, su gastronomía como los tacos de olla, las tortillas de harina, dulces de leche y nuez, sus museos y edificios históricos como el Museo Coahuila y Texas, El Polvorín, las iglesias Santiago Apostol y San Francisco de Asís, el parque Xochipilli y Museo Biblioteca Pape, el estadio de Béisbol y su equipo Acereros, pero sobre todo la calidez y amabilidad de su gente que ahora está de fiesta. ¡Felicidades Monclova!

