El emblemático “Tren La Bestia” se detuvo a las 5:30 de la tarde en Villa Nazareno, Durango, dejando a más de mil migrantes varados a 635 kilómetros de su destino final en la frontera con Piedras Negras.
Esto generó una situación sin precedentes, ya que el apoyo de la comunidad local, que suele ofrecer comida y agua a los migrantes en su paso, resultó insuficiente.
Las autoridades, incluyendo el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Policía Estatal y Municipal, intervinieron para garantizar la seguridad de los migrantes, en su mayoría provenientes de Venezuela, Ecuador, Perú y algunos de Haití.
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El coordinador del INM, Ernesto Issa, brindó orientación sobre el protocolo para su estancia temporal en el país y la posibilidad de obtener permisos de trabajo.
Aunque la comunidad brindó ayuda, esta resultó insuficiente. Los migrantes se vieron en la situación de continuar a pie hacia su destino, agradeciendo que el tren los dejara en una comunidad y no en medio del desierto.
Hector Martínez López, titular de Seguridad Pública en Lerdo, informó que se ofreció transporte a los migrantes para facilitar su desplazamiento, pero por temor a detenciones, algunos declinaron. Se aclaró que la máquina no se desenganchó como afirmaban algunos migrantes, sino que se había negado a detenerse en puntos previos.

