En Castaños, Coahuila, se despidió a Marco Eduardo, un chico de 14 años lleno de alegría y pasión por los caballos. Su sueño de ser el mejor amansador de potrillos se vio truncado de manera trágica. Cada semana, acompañaba a su abuelo al rancho donde este trabajaba, ansioso por aprender y contribuir.
Publicidad NRT
El jovencito, estudiante de la escuela secundaria Ildefonso Fuentes en Castaños, compartía aulas con Brandon Méndez.
TE PUEDE INTERESAR: Termina violenta mujer tras las rejas; maltrataba a su esposo
En sus últimos días, Marco Eduardo participó activamente en actividades de recaudación de fondos para ayudar a los padres de Brandon, quien también sufrió un accidente con un caballo una semana antes.
La vivienda de los abuelos fue el lugar elegido para el velatorio, donde amigos y familiares se reunieron para darle el último adiós a este amante de los caballos.
El anhelo de Marco Eduardo de convertirse en amansador de caballos.

