¡Sabores de Cuaresma! Delicias del mar conquistan paladares en Frontera

La temporada de Cuaresma trae consigo una explosión de sabores y colores en el mundo culinario, y en la Región no es diferente. Los pescados y mariscos se convierten en los protagonistas indiscutibles de los viernes, atrayendo a comensales ávidos de disfrutar de estos manjares.

En un icónico puesto de mariscos, ubicado estratégicamente sobre el libramiento Carlos Salinas de Gortari en Frontera, convergen los sabores del mar con la pasión por la buena comida.

 Aquí, los comensales llegan de todas partes de la Región para deleitarse con los exquisitos platillos que ofrece Don Ricardo, el dueño de este establecimiento.

El caldo de mariscos se coloca como el rey indiscutible del menú, conquistando paladares con su sabor intenso. Pero no es el único plato que seduce a los clientes, pues el pescado frito y las tostadas de camarón también se disputan el título de favoritos entre los comensales con gustos por los sabores marinos.

Los cócteles de camarón y vuelve a la vida, verdaderas obras maestras de la cocina del mar, también ocupan un lugar privilegiado en el menú, conquistando corazones con su frescura y su explosión de sabores.

Si bien la ubicación estratégica del puesto de mariscos y su sazón única siempre atraen a una nutrida clientela, durante la temporada de Cuaresma el lugar se transforma en un verdadero oasis gastronómico, con un aumento del 30% en las ventas.

Los precios y variedades en el menú satisfacen todos los gustos y bolsillos. Desde la reconfortante sopa de mariscos, con opciones de 130 pesos la porción completa o 90 pesos la media, hasta el suculento filete empanizado, con precios que oscilan entre los 90 y los 130 pesos, pasando por los refrescantes cócteles de camarón en tamaños chico, mediano y grande, con precios que van desde los 90 hasta los 170 pesos.

Las tostadas, una explosión de texturas y sabores, están disponibles desde 30 hasta 120 pesos, mientras que el pescado frito, un clásico de la temporada, tiene precios que varían según el tamaño y la preferencia del cliente.

En definitiva, la comida de Cuaresma en este puesto de mariscos es mucho más que una experiencia gastronómica; es un verdadero festín para los sentidos y un homenaje a la riqueza culinaria de la Región.

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