Durante el fin de semana largo, los cruces fronterizos experimentaron congestión, con largas filas y tiempos de espera de hasta cuatro horas. El puente Reynosa-Mission fue el más afectado, con filas extendiéndose hasta la carretera ribereña.
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El cruce binacional en Anzaldúas registró una doble fila debido a las casetas de la Aduana Americana y la línea divisoria del río Bravo. Aunque esta situación no es común en periodos vacacionales, el alto flujo vehicular casi juntó las dos filas.
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Los viajeros, principalmente de Nuevo León y otras partes del interior del país, buscaron aprovechar el fin de semana largo por el día festivo del Natalicio de Benito Juárez.
El puente Reynosa-Hidalgo también enfrentó largos tiempos de espera, alcanzando hasta tres horas y media. La desesperación de algunos conductores provocó intentos de colisión al tratar de meterse en la fila.
Los tiempos de espera proporcionados por Aduanas y Protección Fronteriza en su página oficial resultaron ser menores que la realidad. Por ejemplo, en el puente Anzaldúas, reportaron 120 minutos de espera, mientras que los conductores experimentaron hasta cuatro horas.
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En contraste, el puente Juárez-Lincoln de Nuevo Laredo presentó tiempos de espera más cortos, de 45 a 50 minutos, sin largas filas.
Mientras tanto, en Matamoros y Nuevo Progreso, aunque hubo cierta congestión, los tiempos de espera fueron menores en comparación con otros cruces fronterizos.

