En medio de las calles bulliciosas de Torreón, Coahuila, una historia de determinación y sacrificio emerge, protagonizada por una joven madre de tan solo 17 años. América, trabaja jornadas de más de 8 horas vendiendo burritos durante las madrugadas, con la compañía de su pequeña hija de 2 años.
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Desafiando las adversidades y la falta de apoyo familiar, América se ha convertido en un ejemplo de fortaleza y perseverancia. Con su bebé tranquila dentro de un corralito, la joven madre se adentra en la noche para ganarse la vida honestamente. “No tengo a nadie que cuide de mi hija, así que ella me acompaña en mi jornada laboral”, explicó América.
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Lo que comenzó como un desafío lleno de temores, pronto se transformó en una rutina habitual. “Al principio tenía miedo, pero con el tiempo me acostumbré. Además, tengo la suerte de contar con el apoyo de mi jefe, quien permite que mi hija me acompañe mientras trabajo”, añade América.
La solidaridad de la comunidad también ha sido un factor crucial en la vida de esta joven madre. A medida que se ha vuelto una figura reconocida en la zona, vecinos y clientes se acercan para ofrecer su ayuda y acompañamiento durante las largas noches de trabajo.

