En las calles de Auckland, Nueva Zelanda, una iniciativa poco común está desafiando los estereotipos y demostrando la increíble inteligencia de los perros. Se trata de una escuela de manejo para perros callejeros, donde estos peludos aprenden a conducir un automóvil, no solo para divertirse, sino para crear conciencia sobre la importancia de dar una oportunidad a los perros sin hogar.
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La historia detrás de esta escuela de manejo canina es conmovedora. En 2012, una organización sin fines de lucro llamada SPCA se fundó con el objetivo de rescatar a perros callejeros y abandonados en las calles de Nueva Zelanda. Para combatir el estigma que enfrentan los perros mestizos y demostrar su gran valor, la organización decidió embarcarse en un proyecto desafiante: enseñarles a manejar.
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Con la ayuda de la Real Sociedad de Nueva Zelanda y su programa de Prevención de la Crueldad contra los Animales, la SPCA diseñó un programa de entrenamiento especial para los perros. El proceso comienza con ejercicios de adiestramiento básico, enseñándoles a interactuar con botones y luego a mover la palanca de cambios. Una vez que dominan estos aspectos, los perros pasan a la simulación de manejo, sentados en sillas especiales con volante y palanca.
Después de siete semanas de entrenamiento intensivo, los perros ponen a prueba sus habilidades en un examen final. Sentados en el asiento del piloto y acompañados por un supervisor, los perros siguen instrucciones verbales como ‘Acelerar’ para controlar el vehículo.
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La escuela de manejo para perros de Nueva Zelanda ha sido un éxito rotundo. Porter, Ginny y Monty fueron los primeros perros en graduarse, y su historia ha inspirado a otras organizaciones alrededor del mundo a replicar la iniciativa. Además, la escuela ha realizado demostraciones televisadas para mostrar al público las habilidades de los perros y generar aún más conciencia sobre la importancia de la adopción responsable.

