Willie Mays, el icónico jardinero central de los Giants y miembro del Salón de la Fama del béisbol, falleció el martes a los 93 años, según anunciaron los San Francisco Giants.
Conocido como el “Say Hey Kid”, Mays dejó una huella imborrable en el béisbol profesional. Durante más de dos décadas en las Grandes Ligas, principalmente con los Giants, acumuló récords destacados y jugadas memorables que lo distinguieron como uno de los mejores de todos los tiempos en su posición.
Nacido el 6 de mayo de 1931 en Alabama, Mays destacó desde joven en varios deportes, pero fue el béisbol donde brilló con mayor intensidad. Comenzó su carrera profesional a los 17 años con los Birmingham Black Barons, ayudándolos a llegar a la Serie Mundial de las Ligas Negras.
Su ascenso meteórico lo llevó a los New York Giants en 1950, donde demostró su habilidad al batear .353 en su primera temporada. Al año siguiente, hizo historia con su famosa atrapada “The Catch” en la Serie Mundial de 1954, una jugada que quedó grabada en la memoria colectiva de los aficionados al béisbol.
Su récord personal y carrera
Durante su carrera, Mays fue seleccionado a 24 Juegos de Estrellas, ganó dos premios de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional y recibió 12 Guantes de Oro por su excelencia defensiva. Terminó su carrera con impresionantes estadísticas: 660 jonrones (sexto en la historia de las Grandes Ligas), 2,068 carreras anotadas (séptimo), 1,909 carreras impulsadas (duodécimo) y 3,283 hits (duodécimo).
Mays también sirvió en el ejército durante la Guerra de Corea, manteniendo su destreza atlética mientras cumplía con su servicio militar. Regresó a los Giants para continuar su legado en el béisbol profesional, ganando otro premio MVP en 1965 y contribuyendo significativamente a la historia del deporte.
Fuera del campo, el impacto de Mays en San Francisco es innegable. El parque de los Giants lleva su nombre, y una estatua suya frente al estadio conmemora su grandeza y legado duradero en la ciudad y en el béisbol.
La muerte de Willie Mays marca el fin de una era en el béisbol, pero su influencia perdurará como un símbolo de excelencia y dedicación en el deporte profesional.

