Instantáneas Sobre el Fin del Mundo por Alfredo Peñuelas Rivas
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Durante siglos las mujeres han sido prácticamente borradas de las artes plásticas. De no ser algunos casos de todos conocidos, como Frida Kahlo, Remedios Varo o Leonora Carrington, en México; o Maruja Mallo, Tamara de Lempika o Yayoi Kusama, en el resto del mundo, los nombres de las pintoras y escultoras femeninas se reducen a un puñado de nombres reconocidos y, por lo general van “pegadas” a las tendencias de otras grandes escuelas pictóricas.
Por su puesto que esta cerrazón al arte realizado por mujeres no es algo nuevo. Por poner un sólo ejemplo estaría el caso de Artemisia Gentileschi, gran artista italiana del siglo XVII, asociada a la escuela de Caravaggio, y cuya primera obra realizada y firmada a los diez y seis años de edad, “Susana y los viejos”, fuera atribuida a su padre el también pintor pintor Orazio Gentileschi. Es muy conocido que uno de sus maestros, Agostino Tassi, la violó y que esto sirvió de inspiración para la mayoría de la obra de Gentileschi: principalmente episodios bíblicos de heroínas que decapitaban a los hombres. Así que la obra de la artista italiana está plagada de Judiths y Salomés con el rostro de la propia Artemisia buscando en su obra la justicia y la venganza que no se le dio en vida.
Siglo XX
Durante el siglo XX la cosa no cambió demasiado para las mujeres, en casi todas las vanguardias las cabezas más visibles son hombres: expresionismo (Otto Dix), cubismo (Pablo Picasso), dadaísmo (Marcel Duchamp), surrealismo (André Breton), muralismo mexicano (Diego Rivera), futurismo (Filippo Tommaso Marinetti), fauvismo (Henri Matisse), por sólo mencionar a algunos.
Aquí cabría una reflexión si es que el siglo XXI ha tenido otros derroteros para el arte y el saber si las mujeres han ocupado un mayor espacio en los museos y galerías que en los siglos anteriores.
En México algunos espacios han tomado la iniciativa
A finales de 2022 se llevó a cabo la exposición Ellas en el Salón de la Plástica Mexicana. Una colectiva que reúne 30 obras de Alice Rahon, Angelina Beloff, Celia Calderón, Cordelia Urueta, Fanny Rabel, Leonora Carrington, María Izquierdo, Mary Martín, Remedios Varo, Olga Costa, Rosa Rolanda y Valetta Swann.
De igual manera, el museo Franz Meyer presentó la exposición Resiliencia. Historias de mujeres que inspiran el cambio, un discurso fotográfico cuyos temas centrales son los derechos de las mujeres, la igualdad y la justicia de género. La multiplicidad de voces, documentada por 17 fotoperiodistas de 13 nacionalidades diferentes, ofrece puntos de vista diversos de problemas que incluyen la violencia contra la mujer, la discriminación de género, los derechos de reproducción y el acceso a la igualdad de oportunidades.
Otro ejemplo, este regional, es la realizada en octubre de 2022 en el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario (CCMB), Sororidad. La otra mirada al arte en México, una de las exposiciones más importantes que se han presentado en el Estado de México y que exhibió 158 obras de mujeres mexicanas y extranjeras, entre las que se incluyen más de 40 de artistas del Valle de Los Volcanes.
De igual manera, el suplemento cultural Babelia, del diario El País, en su edición del 22 de junio pasado hace mención de una oleada de diversos museos y galerías de España que buscan reivindicar a las artistas ignoradas del siglo XX.
Las mujeres fueron cayendo fuera del relato canónico de la historia del arte
La obra de Rosario de Velasco, pintora española de inicios del siglo XX, perteneciente a la Sociedad de Artistas Ibéricos, en el Museo Thyssen de Madrid, así como diversas exposiciones de otras artistas como María Blanchard, Silvia Bächli o Martha Jungwirth, por mencionar algunas de las grandes pintoras españolas que pasaron casi desapercibidas durante el pasado siglo, estarán en muchos de los espacios más importantes del reino ibérico.
Según la conservadora del Museo Thyssen de Madrid, Leticia de Cos, “Desde el Renacimiento, las mujeres fueron cayendo fuera del relato canónico de la historia del arte y quedándose en los márgenes, a excepción de dos o tres, que son vistas casi como heroínas. Pero la realidad nos demuestra que hubo muchas artistas, que tuvieron mucha relación y que tejieron muchas redes”.
Cabe señalar que el caso de Rosario de Velasco es paradigmático, ya que se logró gracias a la tenacidad de sus descendientes y la colaboración de las redes sociales. Internautas, coleccionistas y diversas instituciones, quienes encontraron alrededor de 400 trabajos de la pintora para lograr la exposición.
Habría que replantearse que más allá de las mencionadas Kahlo, Varo o Carrington, y las también conocidas Nahui Ollin, María Izquierdo, Cordelia Urueta, Lilia Carrillo, etc., ¿cuántas pintoras mexicanas habrán quedado en el olvido y nos ayudaría a reescribir una historia necesaria del arte mexicano?
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