Instantáneas Sobre el Fin del Mundo por Alfredo Peñuelas Rivas
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“Gramática y sintaxis de la vida, los torsos que dibuja Arnaldo Coen hablan de su angustia por entender los que está más allá de la frontera de la piel”, así define Laura Emilia Pacheco a la exposición “Que abre otro misterio”, de Arnaldo Coen, que hoy presentamos en el Centro Regional de Cultura de Texcoco Casa del Constituyente.
Lo ocurrido en Texcoco es histórico
No sólo porque el Museo Casa del Constituyente del Centro Regional de Cultura de Texcoco cuenta con la presencia de uno de los artistas mexicanos más importantes de nuestro tiempo, miembro de la Generación de la Ruptura, uno de los momentos más trascendentes del arte nacional, sino porque es la primera vez que el Seminario de Cultura Mexicana, en sus 82 años de existencia, presenta una exposición fuera de sus instalaciones.
Y es la joven corresponsalía de Texcoco, entre las 67 que existen dentro y fuera del país, la que corre el riesgo y la aventura de llevarla a cabo, gracias a los oficios de su presidenta, la Dra. María Rivas por impulsarlo y por creer en el Centro Regional de Cultura de Texcoco y en la Secretaría de Cultura y Turismo del Estado de México para poder llevarla a cabo. Un montaje que llevó casi dos años desde su concepción.
Octavio Paz ha dicho con respecto a la obra de Arnaldo Coen que en ella “no reina el vegetal irregular, como en Baudelaire; sino la geometría: cubos, esferas, conos, sombras, poliedros. […] No un paraíso natural, sino geométrico. Pero un paraíso invadido como por una liana funesta por el deseo. La mujer y su tropa de monstruos encantadores y terribles”.
Y de esto podemos dar testimonio en la colección de 33 torsos femeninos que hoy presentamos. Geometrías, colores, formas que nos dan inacabables versiones de un mismo objetivo. Arnaldo Coen, al igual que los grandes, al igual que Picasso o que Warhol, no se conforma con una sola versión de un contenido, sino que lo explora hasta sus últimas consecuencias. Y esto es porque Arnaldo Coen es también un grande.
Pareciera que esta cantidad de cuadros y esculturas nos quisiera mostrar las posibilidades que encierra la palabra “mujer”.
El universo coeniano está lleno de matices y formas.
Pero también de títulos sugerentes: “lenguaje detenido”, “Muerte quebrantada”, “Lino de sueño”, “Signo contra signo”, por sólo mencionar algunos. Entonces ahí es donde comienza el diálogo con el espectador, porque la conversación con el artista se alimenta no sólo de cuerpos, colores y geometrías, sino de nuevas ideas que enriquecen el capital cultural individual del que observa. Después de ver los torsos femeninos de Coen la vida no puede ser la misma, ya que nuestro concepto de belleza se ha agigantado.
El vocero principal de la generación de la Ruptura, Juan García Ponce, ha dicho lo siguiente sobre Arnaldo Coen: “su obra es una multiplicación continua inevitable, multiplicación que es también transformación y, sobre todo, crecimiento. La pintura de Coen comunica de inmediato la sensación de un ámbito hirviente, en continuo movimiento, dentro del que los seres más extraños no sólo salen a la vida, nos hieren con su presencia, sino que también la ilustran con cada una de sus actitudes y con su existencia permiten encontrar al artista el sentido, su sentido, del color y el espacio.
Ese continuo proceso de creación, transformación, destrucción, creación, se convierte en el alimento principal de la obra, que es a su vez creación, transformación, destrucción, creación, mediante la realidad de las formas“.
Sobre Coen han escrito también las más grandes plumas mexicanas en lo que a materia artística se refiere
Además de los ya mencionados a Paz y García Ponce, pero también están Carlos Monsiváis, Teresa del Conde, Raquel Tibol o Salvador Elizondo, por sólo nombrar algunos.
La obra de Arnaldo Coen forma parte de importantes colecciones, acervos y de exposiciones en diferentes recintos culturales como el Centro Cultural Tlatelolco, el Museo de Arte Contemporáneo, el Centro Cultural Isidro Fabela, el Museo de Arte Mexicano en Chicago y el Banco de México.
Coen ha sido galardonado con el Premio Nacional de Ciencias y Artes, máximo reconocimiento entregado por el gobierno mexicano a un artista, pero su talento también ha sido distinguido allende nuestras fronteras, como lo fue al recibir la Beca de Trabajo del gobierno francés en París, Francia. Además, ha realizado importantes exposiciones individuales en el Museo de Arte Moderno y en la Sala Nacional del Museo del Palacio de Bellas Artes y su obra ha sido exhibida en diferentes lugares del mundo como Japón y países tanto de Europa como de África y América Latina.
Retomando las palabras de Camille Paglia, habría que recordar de que el arte no se limita a ser un simple diseño, sino que es una forma de reordenar la realidad. El arte es un intento por contener esa máquina en continuo movimiento que es la naturaleza. Si esto es así, entonces habremos que entender en una realidad absoluta y voraz como es la naturaleza, donde todo conduce irremediablemente a la muerte, que el artista es ese mago capaz de congelar el tiempo. Capaz de hacer que suspendamos nuestra realidad ante un cuadro, una escultura, un libro. Contra la irremediable muerte que significa la naturaleza, el arte busca lograr la inmortalidad. Es entonces que ese otro misterio se abre: el arte logra detener lo inevitable.
Ese mago, ese alquimista que juega con la inmortalidad se llama. Arnaldo Coen. ¡Gracias por hacernos inmortales!
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