Javier Valerio Villarreal se alista para personificar por cuarta ocasión a Jesús en el Viacrucis Viviente del Viernes Santo, una experiencia que, más que un papel, representa para él un profundo acto de agradecimiento a Dios.
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Desde hace cuatro años participa en la parroquia Santuario de Guadalupe, y anteriormente también lo hizo en la de Santiago Apóstol y en misiones. “Cada año es distinto. El año pasado nació mi bebé, y este año hay nuevas oportunidades laborales, pero siempre es un momento especial para agradecer”, compartió.
Para Javier, lo más importante es el mensaje que se transmite a quienes presencian la representación.
“Es una gran responsabilidad. Me gusta mirar a las personas a los ojos durante la escena y ver que conectan con el momento. No se trata solo de mí, sino de que sientan que están viviendo esa parte de la Pasión de Cristo”.
Entre los testimonios que ha recibido, recuerda a una amiga que, al verlo, rompió en llanto: “Me dijo que no era yo, que realmente sintió que veía a Jesús”. Ese tipo de reacciones, afirma, son las que le dan sentido a todo el esfuerzo detrás del Viacrucis.

