El pasado lunes, un trágico accidente en el tramo de Los Chorros, en la carretera 57, cobró la vida de tres personas originarias de Monclova: Martina, Claudio, y María de Jesús.
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Viajaban en un autobús junto a otros comerciantes rumbo al Estado de México cuando el vehículo volcó en una curva peligrosa.
El camión, que trasladaba a ambulantes y vendedores de la fayuca, se dirigía a Chiconcuac para surtirse de mercancía, como lo hacían de forma habitual.
Entre los fallecidos se encontraba Martina, una mujer muy conocida en el sector comercial informal de Monclova, quien durante años trabajó sin descanso para sacar adelante a sus hijos.
Jonhy, uno de los cinco hijos de Martina, expresó su impotencia y tristeza tras la pérdida de su madre, y también de don Claudio quien eras su pareja, asegurando que la tragedia pudo haberse evitado.
Siente en el corazón una profunda impotencia al pensar que esto no debió suceder. Asegura que su mamá no merecía morir de esa forma. Contó que la última vez que la vio fue el domingo, como solía hacer cada fin de semana cuando la visitaba para tomar café y platicar. Martina le comentó que saldría de viaje con Claudio rumbo al Estado de México. Horas después, su vida cambió para siempre.
Su hermana fue quien le avisó del accidente. En un primer momento pensó que había sido algo relacionado con el trabajo de su madre, pero al recordar el viaje se alarmó.
En el trayecto hacia el lugar del siniestro comenzaron a recibir llamadas que les confirmaban lo peor.
Más tarde, les notificaron oficialmente que Martina había fallecido en el lugar del accidente. Aún hoy le cuesta creerlo.
Jonhy confiesa que tiene miedo de llegar a casa y no verla, de pasar por la fayuca, donde ella solía estar, y saber que ya no volverá.
Destacó que su madre fue una mujer incansable, trabajadora, respetada y muy querida por quienes la conocieron.
Durante años se dedicó al comercio y fue un pilar para sus hijos incluso en la adultez. Nunca bajó la guardia, siempre trabajó duro, incluso sacrificando lo propio para ayudar a su familia. Dice que quisiera ser la mitad de lo que ella fue.
Recordó también con cariño a don Claudio, pareja de su madre, a quien considera una figura paterna. Aunque no era su padre biológico el, siempre los apoyó y fue parte importante en sus vidas.
Sobre las posibles causas del accidente, Jonhy considera que hubo negligencia o quizá una falla mecánica. Mencionó que el percance fue muy fuerte y que, si se hubiera manejado con mayor precaución, probablemente se habría evitado.
Sabe que la curva donde ocurrió el accidente es peligrosa y que posiblemente llovía, pero insiste en que, cuando se transportan personas, hay una responsabilidad mayor.
Cuestiona si el vehículo fue revisado adecuadamente y si la velocidad era la adecuada.
Añadió que la empresa responsable del transporte se ha comunicado con la familia y les ha dicho que cubrirán los gastos funerarios, aunque por ahora, el enfoque de todos está en darle descanso a su madre. Posteriormente, analizarán si procederán legalmente.
Finalmente, Jonhy expresó el orgullo que siente por su madre. Dice que toda Monclova la conocía, que fue pionera en la Fayuca junto con don Claudio, y que siempre estuvo al pie del cañón por su familia.
Afirma que ella sola los sacó adelante y que su legado quedará vivo en quienes la conocieron y la quisieron.
“Quisiera ser la mitad de lo que ella fue. Mi madre fue una mujer incansable, respetada por vecinos, comerciantes, compañeros y familia. Ella y don Claudio fueron pioneros en la fayuca de Monclova. Siempre estuvieron ahí, ayudando a todos”.
El accidente no solo dejó una profunda herida en la familia de Martina, sino también en toda la comunidad de comerciantes de Monclova, que hoy lloran la pérdida de tres de los suyos y exigen respuestas.

