Saltillo.- La tarde del pasado domingo, un hecho estremecedor sacudió a la comunidad de Saltillo: Liam Gael N., un bebé de apenas un año y tres meses, fue llevado sin signos vitales a la Cruz Roja por su madre y su padrastro. Lo que al principio parecía un accidente doméstico, pronto se tornó en un caso de presunto maltrato infantil sistemático, causando profunda indignación y desatando una investigación penal.
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Eran aproximadamente las 4 de la tarde cuando la pareja llegó a las instalaciones de la Cruz Roja, solicitando atención urgente para el menor. Liam Gael no presentaba signos vitales, por lo que el personal médico procedió con maniobras de reanimación cardiopulmonar durante más de 15 minutos. Pese a los esfuerzos del equipo, el pequeño fue declarado sin vida pocos minutos después de su ingreso.
De inmediato surgieron las sospechas. El reporte médico preliminar detalló que el bebé presentaba una herida en la cabeza, mordeduras en la espalda y ausencia de uñas en los pies, signos evidentes de posibles agresiones físicas. Fue entonces cuando se dio aviso a las autoridades, que llegaron rápidamente al lugar para tomar conocimiento del caso.
Elementos de la Agencia de Investigación Criminal entrevistaron a Karla Ivet Trejo, madre del menor, quien explicó que su hijo había sufrido una caída desde una silla ese mismo día y otra la noche anterior desde la cama. Sin embargo, las lesiones observadas por los médicos no correspondían a accidentes comunes. Ante las inconsistencias en los relatos y la gravedad de las heridas, la madre y el padrastro fueron detenidos de manera preventiva, mientras avanzaban las investigaciones.
El cuerpo del pequeño fue trasladado al Servicio Médico Forense (SEMEFO), donde se le practicó la necropsia correspondiente. Los resultados confirmaron lo que muchos temían: la causa de muerte fue un traumatismo craneoencefálico severo, provocado por golpes contundentes. Además, se detectaron lesiones antiguas, que evidencian una situación prolongada de violencia y omisión de cuidados.
Investigaciones adicionales revelaron que Liam ya había sido llevado al hospital en ocasiones anteriores, con reportes de fracturas y supuestas caídas, lo que sugiere un patrón sistemático de abuso no detectado a tiempo. La negligencia en la detección oportuna de estos signos levantó serias críticas al sistema de salud y protección infantil.
Días más tarde, la Fiscalía General del Estado ejecutó órdenes de aprehensión contra Yolanda “N” y Daniel “N”, madre y padrastro del menor. Ella fue internada en el penal femenil de Saltillo, y él en el penal varonil de la misma ciudad. Ambos enfrentarán cargos graves: Yolanda por filicidio, con una posible condena de 10 a 15 años de prisión, y Daniel por homicidio calificado, con una pena que podría ir de 18 a 50 años.
La muerte del pequeño Liam Gael ha causado un profundo impacto entre los habitantes de Saltillo. En redes sociales y medios de comunicación, la ciudadanía ha exigido justicia y ha reabierto el debate sobre la efectividad de los mecanismos institucionales para proteger a los menores en situaciones de riesgo. Varias organizaciones han señalado que este caso evidencia una falla sistemática en la detección de señales de abuso y la intervención oportuna.
Liam Gael no pudo alzar la voz, pero su historia, escrita en cada una de las lesiones que mostraba su cuerpo, ha dejado un mensaje claro y doloroso. Su partida ha puesto sobre la mesa la urgencia de fortalecer las políticas de prevención del maltrato infantil y de reforzar la vigilancia en el entorno familiar. La sociedad exige que este caso no quede impune y que la tragedia de Liam no se repita nunca más.
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