Publicidad NRT
En el corazón de la ciudad, entre escaparates repletos de globos rosas, bolsos con moños y ramos de flores, una voz se repite entre sonrisas y anécdotas: “No queremos sartenes, queremos cariño”. Y es que para muchas madres monclovenses, el mejor regalo no viene envuelto en papel brillante, sino en tiempo, amor y un gesto sincero.
En medio del bullicio del centro y vitrinas adornadas con globos rosas, carteras elegantes y ramos de flores, las mamás de Monclova tienen algo claro: lo que más valoran este Día de las Madres es el cariño de sus hijos… pero tampoco se le dice que no a un buen detalle.
Sandra Luz, madre de familia de lo dice entre risas: “Lo que yo quiero que me regalen es dinero. Mi hija mayor me quiere llevar ropa, pero ya le dije: según mi edad me quiere vestir, y eso no me gusta. Mejor que me dé el dinero y así me compro algo a mi gusto”. Su risa es contagiosa, y su mensaje claro: el detalle importa, pero también importa sentir que lo que se da, es para ella.
María Náñez, otra mamá entrevistada, mira con ternura mientras habla de lo que espera este Día de las Madres: “A mí me gustaría que me regalaran tiempo, que estuvieran conmigo, mis nietos, mis hijos… Eso es todo. No estoy necesitada, así que cualquier detalle que me den, por más sencillo que sea, lo recibo con el corazón” Pero de inmediato reconoce que los detalles también cuentan: “Mis hijos son muy lindos, ya me han llevado mariachis, me han regalado rosas, nunca se olvidan de mí. No estoy necesitada, pero cualquier detalle que me den, por más sencillo que sea, lo recibo con el corazón”.
Mientras tanto, las tiendas del centro de la ciudad ya están listas para atender a quienes buscan ese detalle perfecto: termos con frases tiernas, ramos en tonos pastel, carteras con moños, sets de maquillaje y globos listos para llegar a manos llenas de amor.
Y aunque lo más importante es el afecto, las mamás lo dicen claro: un regalo elegido con amor también nutre el alma.
Este 10 de mayo, no se trata de ollas ni de sartenes, sino de gestos que les recuerden cuánto valen. Un abrazo, un “te quiero”, y sí, también ese pequeño obsequio que les haga sonreír y sentirse queridas.
Lo cierto es que, para las madres aunque todo eso puede provocar una sonrisa, ninguna etiqueta de precio compite con un abrazo sincero o una tarde compartida, recordando que el regalo no está en una caja, sino en el corazón de quienes más aman.

