Durante su visita pastoral a la Región Centro de Coahuila, el Nuncio Apostólico en México, Monseñor Joseph Spiteri, destacó el compromiso de la Iglesia por mantenerse cercana a las realidades sociales que enfrentan las comunidades, particularmente en lo que respecta a problemáticas laborales, adicciones y abandono juvenil.
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En entrevista, Monseñor Spiteri compartió que su visita tuvo como principal motivo la XI Asamblea Diocesana del Plan Orgánico de Pastoral, a la que acudió por invitación del Obispo de la Diócesis de Saltillo, Monseñor Hilario González.
“Fue un ejercicio muy bello de participación de todas las parroquias de la diócesis, después de dos años de visita pastoral que había hecho el obispo. Fue un espacio para reflexionar sobre la situación de la Iglesia y qué programas se pueden emprender para el futuro”, expresó.
El Nuncio aseguró que se encontró con una Iglesia “muy viva”, profundamente comprometida con su entorno, “bien dentro de la problemática social y que quiere seguir adelante en la formación cristiana, humana y al servicio de la ciudadanía”.
Respecto a los retos sociales de la región, subrayó que cada zona tiene sus particularidades, y en el caso del centro-norte de Coahuila, resaltan los conflictos laborales.
“Es muy importante seguir con la formación humana y cristiana, seguir concientizando a la comunidad sobre la necesidad de valores, de solidaridad, de justicia, y sobre todo, de caminar juntos para no dejar a nuestros muchachos solos”, dijo.
En relación con las familias y la región en general que se ha visto afectada tras la situación de AHMSA, reiteró el compromiso de la Iglesia con los más vulnerables.
“La Iglesia está bien consciente de este problema. Ayer tuvimos un encuentro con Cáritas y sabemos que no es algo que la comunidad parroquial pueda resolver sola pero si con el empeño de todos, un mensaje de solidaridad, de esperanza y de seguir adelante y que cada desafío se pueda transformar en una oportunidad nueva”, señaló.
Finalmente, envió un mensaje de esperanza: “En la vida enfrentamos muchos problemas, dificultades y tragedias, pero cada desafío puede transformarse en una posibilidad nueva. Necesitamos fuerza de ánimo y creatividad para seguir adelante. La Iglesia no va a abandonar a las personas que más lo necesitan”.

