Tren Saltillo–Nuevo Laredo, la ruta que detonará el desarrollo económico del noreste de México

El nuevo proyecto ferroviario de pasajeros entre Saltillo y Nuevo Laredo es una decisión estratégica que responde a las dinámicas económicas y sociales de una de las regiones más productivas de México.

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Con una inversión pública estimada en 80 mil millones de pesos y contemplada dentro de la primera fase del plan nacional de trenes de pasajeros, esta ruta representa una vía directa hacia la integración regional, la eficiencia logística y el desarrollo sostenible del noreste mexicano.

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La línea recorrerá 394 kilómetros con una sola vía y contará con trenes capaces de alcanzar velocidades de hasta 200 km/h, lo que permitirá movilizar a cerca de 5.5 millones de personas anualmente. Esta obra beneficiará directamente a más de 3.78 millones de habitantes de 38 municipios, y será clave para reconfigurar el equilibrio económico del norte del país.

“La razón de haber iniciado con estos cuatro tramos tiene una lógica”, explicó Andrés Lajous Loaeza, titular de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF), al referirse a las rutas iniciales del sistema ferroviario nacional.

“Estamos comenzando por los trayectos que registran una demanda más sustantiva y que, por sí solos, pueden ponerse en operación sin depender de la conclusión de toda la red nacional”, dijo el funcionario de la dependencia desconcentrada perteneciente a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes.

Entre estos tramos, el de Saltillo–Nuevo Laredo destaca por su alta densidad industrial, su dinamismo comercial y una movilidad laboral que exige un sistema de transporte eficiente.

Según datos de la ARTF, tan solo en la zona norte de Ramos Arizpe, en Coahuila, se movilizan diariamente más de 18 mil trabajadores hacia los parques industriales de la región, en horarios concentrados, lo que subraya la necesidad de una alternativa moderna, rápida y sustentable.

A lo largo de su trayecto, el tren cruzará por una franja geográfica donde la industria, la logística y la manufactura han tenido un crecimiento sostenido en las últimas décadas. Ocho municipios clave —en los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas— concentran el mayor potencial económico y poblacional del corredor, y el tren será un catalizador de oportunidades en cada uno de ellos.

Saltillo, Coahuila, con una población superior a los 879 mil habitantes, es un centro manufacturero consolidado, con especialización en la industria automotriz, metalmecánica y producción de acero. Empresas transnacionales han instalado plantas de ensamblaje y producción en esta ciudad, lo que la convierte en un nodo industrial estratégico para la región. La conectividad ferroviaria con Monterrey y el norte del país fortalecerá sus cadenas de suministro y reducirá los costos logísticos para las empresas locales.

A pocos kilómetros se encuentra Ramos Arizpe, otro enclave industrial con fuerte presencia automotriz y de manufactura avanzada. Esta ciudad, de más de 122 mil habitantes, forma parte del área metropolitana de Saltillo, y es hogar de parques industriales que generan miles de empleos. La implementación del tren permitirá a los trabajadores desplazarse de forma más ágil entre zonas industriales y residenciales, disminuyendo la presión sobre las vías carreteras y elevando la productividad regional.

En la misma línea se encuentra Derramadero, un polo industrial emergente ubicado a unos 30 kilómetros al sur de Saltillo, donde se han instalado complejos como Alianza Derramadero y el parque Daimler. Este núcleo está proyectado para albergar a más de 130 mil personas en los próximos años, lo que lo convierte en un punto estratégico para el crecimiento urbano-industrial planificado. El tren facilitará su integración funcional con las zonas urbanas circundantes, permitiendo una expansión ordenada y conectada.

Al entrar en Nuevo León, el tren atravesará García, uno de los municipios con mayor crecimiento poblacional en el país. Con más de 397 mil habitantes, García combina actividad industrial con desarrollo habitacional y comercial. La llegada del tren mejorará la conectividad con el resto del corredor noreste, permitiendo a su población acceder a nuevos mercados de trabajo, educación y servicios en ciudades como Saltillo y Monterrey.

Santa Catarina, con una población superior a los 306 mil habitantes, es un núcleo industrial consolidado dentro del área metropolitana de Monterrey. Su infraestructura carretera y su cercanía con parques industriales lo hacen ideal para integrarse al sistema ferroviario, lo que ofrecerá una alternativa eficiente para el traslado de trabajadores y contribuirá a aliviar la saturación vial en la zona.

Monterrey, capital de Nuevo León y centro económico más importante del norte de México, no necesita presentación. Con más de 1.14 millones de habitantes, su economía está basada en la manufactura, los servicios financieros, el comercio y la logística. El tren le permitirá reforzar su papel como eje articulador regional, facilitando el flujo de personas entre zonas industriales y residenciales, así como su conexión con el resto del país a través de una red ferroviaria moderna.

Al norte del estado, el tren llegará a Anáhuac, un municipio con vocación agropecuaria y fronteriza que ha sido históricamente marginado de los grandes flujos económicos. Con una población de 18 mil habitantes, esta nueva conectividad representa una oportunidad inédita para integrarse al dinamismo regional, atraer inversiones en agroindustria y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Finalmente, el destino final de la ruta será Nuevo Laredo, Tamaulipas, una ciudad fronteriza clave en el comercio internacional. Con 425 mil habitantes, su economía gira en torno a la logística, el transporte y el comercio exterior. Sus cuatro puentes internacionales y su conexión ferroviaria con Canadá a través de la red de Canadian Pacific Kansas City consolidan su papel como puerta de entrada y salida de mercancías. El tren de pasajeros complementará esta infraestructura, mejorará la movilidad urbana, reducirá la dependencia del transporte vehicular y generará nuevas oportunidades para el desarrollo urbano e inmobiliario.

Infraestructura para el futuro

Las convocatorias para la licitación del tramo Saltillo–Nuevo Laredo ya fueron publicadas. Durante la primera semana de junio, las empresas interesadas presentarán sus propuestas técnicas y de financiamiento ante la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes y la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario. El fallo se dará a conocer en la cuarta semana de julio, y se prevé que los trabajos inicien poco después, con miras a que la ruta esté operativa en 2028.

La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), encabezada por Jesús Antonio Esteva Medina, ha sido pieza clave en la coordinación del proyecto, garantizando que los procesos se realicen bajo estándares de eficiencia, legalidad y sustentabilidad. Por su parte, la ARTF ha sido responsable del diseño técnico, evaluación de demanda y coordinación operativa del nuevo sistema ferroviario.

“Este tren representa el futuro de la movilidad y el desarrollo regional en México. Es una decisión con fundamentos sólidos y una inversión con beneficios garantizados para millones de personas”, concluye Andrés Lajous.

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