La mañana en Castaños se tornó sombría cuando un estruendo interrumpió la rutina sobre el Boulevard Santa Cecilia, dejando a un joven tendido junto a su motocicleta.
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Jordi Natanael González Castillo, vecino de la colonia Independencia, fue víctima de una colisión desigual que dejó más que solo metal retorcido.
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El joven circulaba en una motocicleta Italika con dirección al sur, confiado en su derecho de paso sobre la vía preferencial castañense. Sin embargo, al llegar a la altura de la colonia Héroes del 47, su trayecto fue interrumpido por una imprudencia que no vio venir.
Una camioneta Ford Lobo negra, conducida por Noé Zamora Reyes, se atravesó sin respetar el alto, ignorando por completo las reglas básicas de tránsito. El impacto fue inevitable, y el cuerpo del motociclista fue lanzado al pavimento, mientras su vehículo quedaba destrozado.
A pesar de la violencia del choque, Jordi resultó con golpes leves, un milagro en medio del caos que pudo haber terminado en tragedia. Paramédicos locales acudieron rápidamente al lugar, brindándole atención y estabilizándolo mientras el tráfico se detenía por completo.
El silencio posterior al accidente fue más elocuente que cualquier sirena, reflejando la fragilidad de la vida en cada cruce descuidado. La camioneta, intacta en comparación, parecía una sombra de la imprudencia que casi cobra una vida.
Control de Accidentes tomó conocimiento de los hechos, documentando cada detalle para deslindar responsabilidades y evitar que se repita una historia similar. Mientras tanto, el joven herido fue llevado a revisión, con el susto aún reflejado en su mirada.
Cada esquina de la ciudad guarda historias como esta, donde un segundo de descuido puede cambiarlo todo. Hoy, la fortuna estuvo del lado de Jordi, pero no siempre hay segundas oportunidades en el asfalto.

