En el marco del programa Salud Casa por Casa, personal de Bienestar ha identificado que muchas personas no llevan un monitoreo adecuado de sus enfermedades crónicas, ante esta situación ahora serán los propios enfermeros y médicos de la salud quienes asuman parte del papel de monitoreo y seguimiento, con el objetivo de prevenir complicaciones médicas y garantizar una mejor calidad de vida a los pacientes, informó Cristel Barrón Marroquín, enfermera del programa.
Durante las visitas domiciliarias, explicó, se han encontrado casos de personas que sí acuden a sus citas y mantienen un control regular de su salud, pero también hay quienes, debido a su edad avanzada o padecimientos que les impiden movilizarse, dependen de familiares para obtener medicamentos, pero no reciben seguimiento médico que permita verificar si el tratamiento continúa siendo adecuado.
“A veces hay que hacer ajustes en el tratamiento conforme cambia el cuerpo con la edad. No siempre se trata de aumentar medicamentos, en ocasiones es necesario incluso retirar alguno”, señaló Barrón Marroquín.
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La enfermera destacó que muchas personas no tienen el hábito de realizarse chequeos en casa, y desconocen cómo interpretar los valores que indican los aparatos de medición.
Por ello, una parte importante de la labor de Salud Casa por Casa es la educación en salud, enseñando a los pacientes y sus familias cómo hacer sus mediciones correctamente y qué rangos son los ideales para cada persona, ya que los valores normales varían según edad, condición médica y otros factores.
“Les explicamos qué deben vigilar, con qué frecuencia hacerlo y cómo interpretar sus resultados. La idea es empoderar al paciente para que participe activamente en el control de su salud”, agregó.
El programa busca reducir complicaciones médicas mediante la prevención, el seguimiento personalizado y la educación en salud, especialmente en sectores donde por la edad o condición física de los pacientes, el acceso a servicios médicos se ve limitado.

