Jesús Adame, de 33 años, recorre las calles de la ciudad vendiendo mazapanes para solventar sus gastos y ayudar en casa. Aunque vive con una discapacidad motriz en una de sus piernas, su voluntad de salir adelante no se detiene.
Su mayor anhelo es conseguir un empleo estable, de preferencia como cajero o en alguna tienda de autoservicio, donde pueda contar con seguro social y mejorar su calidad de vida.
“Salgo a vender porque también estar en casa se vuelve difícil. Camino todo el día, me canso, pero es necesario”, relata Jesús, quien recientemente acudió a una entrevista de trabajo, aunque aún no ha recibido respuesta definitiva. Con humildad y esperanza, hace un llamado a empresas, tiendas o fábricas para que le den una oportunidad laboral.
“Tengo cartas de recomendación, estuve cinco años en un trabajo anterior, y estoy dispuesto a aprender y desempeñarme como cualquiera”.
Su discapacidad es secuela de parálisis infantil, la cual afectó su movilidad en las piernas, pero no su capacidad intelectual ni su deseo de superarse.
Asegura que puede permanecer de pie hasta diez horas y realizar cualquier tarea, aunque admite que podría tardar un poco más en adaptarse.
“Como todos, necesito tiempo para aprender, pero tengo la capacidad y las ganas de hacer bien mi trabajo”.
Jesús explica que uno de sus mayores gastos mensuales ronda los 900 pesos en medicamentos y cuidados relacionados con su condición, por lo que contar con seguro médico representaría un alivio importante para él y su familia.
“Espero que con esta entrevista alguien me vea, aunque sea un poquito, y me dé una oportunidad de trabajo”, concluyó con una mezcla de fe y gratitud.
Quien desee apoyarlo o contactarlo puede hacerlo al número 8662071998.
Mientras tanto, Jesús seguirá con empeño ofreciendo mazapanes en las calles de Monclova, confiando en que pronto llegará el día en que logre estabilidad laboral.
