Una de las dos camaristas implicadas en el caso narra cómo su vida cambió de un día a otro tras ser señalada sin pruebas, según afirma.
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Con el brazalete electrónico ajustado a su tobillo, Clarisa camina con incomodidad pero también, dice, con la tranquilidad de saberse inocente. Su rostro refleja el cansancio de los días vividos desde que fue acusada, junto a su compañera Hilda, de un presunto robo millonario cometido contra un huésped del hotel Holiday Inn de Monclova. Aun así, insiste con firmeza: “Estoy tranquila porque no hice nada. Solo pido justicia.”
Desde que inició el proceso legal, Clarisa ha tenido que modificar su vida por completo. El dispositivo de localización limita sus actividades y la hace sentirse vigilada constantemente. “No puedo hacer mis cosas como debe de ser. Si se descarga, tengo que correr a cargarlo, porque si no, la ministerial ya está encima. Ha sido muy triste, pero gracias a Dios sigo fuerte”, afirma.
“Nos están acusando sin pruebas”
Clarisa asegura que ni ella ni Hilda cometieron delito alguno, y que la Fiscalía las señaló sin pruebas contundentes. “Nos están acusando por algo que no hicimos. Todo se ha hecho de manera injusta. A mí me aplicaron una medida cautelar, pero a Hilda la mandaron directo a prisión. No tiene sentido.”
Recuerda que todo comenzó el día en que detuvieron a su compañera: “Yo ese sábado estaba descansando cuando me avisaron que a Hilda se la habían llevado. Nunca vinieron a mi casa a buscarme. Solo andaban preguntando por la calle, sin tocar mi puerta. Me sentía desesperada, mal de salud, con la glucosa alta. Solo pensaba que si me detenían, sería injusto.”
Fue su abogado, facilitado por su patrón, quien le recomendó tramitar un amparo, el cual le permitió presentarse voluntariamente ante las autoridades. Desde entonces, enfrenta el proceso en libertad con restricciones.
“Desde el primer día ya me veían como culpable”
Según narra, todo se detonó el 8 de julio, cuando personal de la Fiscalía acudió al hotel a interrogarla. “Me dijeron que eran solo unas preguntas, pero desde ese momento ya me veían como culpable. Me decían que en las cámaras se veía que yo salía con dinero. Pero eso no es cierto. Yo les expliqué que simplemente también mi compañera, nos apoyábamos en el trabajo como lo hacemos muchas veces.”
Asegura que no se le encontró ninguna prueba directa. Y que incluso el día en que entró a la habitación, el propio huésped le preguntó por la hora de salida, sin reportar ningún faltante. “Yo hice mi trabajo como debía. Nada más.”
“Estoy sin trabajo, mis hijos dependen de mí”
A raíz del proceso legal, Clarisa fue separada de su empleo, lo cual ha afectado directamente el sustento de su familia. “Tengo dos hijos adolescentes que dependen de mí. Ahorita estoy sin trabajo, no me puedo acercar ni al hotel. Pero confío en que Dios no nos deja. Vamos a salir de esta.”
Ahora mantiene la esperanza y exige que las autoridades actúen con imparcialidad.
“Solo quiero que las cosas se aclaren. Que no nos acusen sin pruebas. Que no dañen a quienes no hemos hecho nada. Y que ese señor, el huésped que nos está señalando, piense que está afectando vidas. Yo creo en un Dios justo. A Él le dejo esto.”
Finalmente, Clarisa pidió justicia no solo para ella, sino también para su compañera Hilda, quien ya logró salir del penal tras una audiencia donde se cambió su medida cautelar. Ambas mujeres esperan ahora que el proceso continúe con apego a derecho, sin prejuicios y con respeto a su dignidad.

