La noche comenzó con promesas de gloria en el estadio, donde los Acereros se jugaban la serie ante los Rieleros en un duelo de alto voltaje. Fedrali, de 27 años, vibraba con cada jugada, gritando como si su alma estuviera atada al destino del equipo local.
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El juego fue cardíaco: los Acereros vinieron de atrás, remontando con garra y dejando en el terreno a los visitantes en un final electrizante. Las emociones estaban a flor de piel, y Fedrali no se contuvo, celebrando como si hubiera ganado el campeonato por los 100 años de la Liga Mexicana de Beisbol.
Sin pensar en permisos ni consecuencias, se lanzó al After Game, donde la música de DJ, los cabezones y los zanqueeos convertían la noche en una fiesta sin freno. Entre risas y tragos, la euforia del béisbol se transformó en imprudencia líquida.
Pasadas las 1:00 horas, con algo de alcohol dominando sus reflejos y el teléfono encendido por una discusión con su novio, Fedrali tomó el volante de su camioneta Renault, modelo 2025.

Cuando iba al norte sobre el Boulevard Harold R. Pape, la velocidad y el enojo se combinaron en una fórmula letal.
Su camioneta se estrelló contra la parte trasera de una patrulla estatal, una Dodge RAM azul con número económico 267. El oficial Gaytán, al volante, fue proyectado hacia los muros de contención, pero logró evitar un segundo impacto.

Ambos vehículos quedaron atravesados en los carriles, obligando al cierre del puente y dejando la escena como salida de una película de acción. Afortunadamente, no hubo lesionados, pero los daños fueron cuantiosos.
Fedrali, alterada y sin su celular, fue detenida pues su imprudencia convirtió una noche de béisbol en una madrugada de caos.

