La señora Maguito, la de las servilletas”: 74 años tejiendo historias y sueños, ahora necesita apoyo

Desde los seis años, Margarita, mejor conocida como “La señora Maguito, la de las servilletas” o simplemente Mago, aprendió el arte de tejer gracias a su mamá. 

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Lo que inició como un pasatiempo infantil se convirtió en el trabajo que le ha permitido sostenerse toda su vida

Con estambre, aguja y una dedicación inquebrantable, ha creado desde manteles que adornan mesas enteras hasta delicados vestidos de bebé, faldas, pareos, blusas, zapatos, adornos para despedidas de soltera y baby showers, e incluso fundas de celular.

Hoy, a sus 80 años, Mago sigue trabajando con el mismo cariño y perfección que la han hecho famosa entre sus clientas de Monclova y otras ciudades. Su habilidad artesanal es impresionante, pero ahora enfrenta un reto que no puede resolver solo con talento: necesita someterse a una operación para corregir un problema de vejiga caída que le impide moverse con la misma facilidad de antes.

“Yo no pido dinero para mí… lo que necesito es para el material con el que trabajo, para vender mis tejidos y así poder juntar para mi operación”, dice con humildad. Su ginecóloga le ha dado esperanza: la cirugía puede mejorar su calidad de vida y devolverle la movilidad que le permite cocinar, atender su casa, recibir a los niños vecinos con sopas calientitas y seguir tejiendo sin dolor.

Mago menciona que la pueden apoyar encargándole su trabajo. Ella sabrá transformar cada madeja en piezas únicas. “Soy perfeccionista, nada sale de mis manos si no queda bien hecho”, asegura con orgullo.

Además, con ternura confiesa que el 27 de agosto será su cumpleaños y que le encantaría celebrarlo con un pastel. “Siempre he sido fuerte, como un roble, pero ahora necesito un empujoncito”, dice sonriendo.

Aunque insiste en que no quiere pedir dinero directamente, Mago reconoce que necesita apoyo para comprar el material con el que trabaja y así poder vender sus tejidos y reunir lo que requiere para su tratamiento. Sin embargo, durante la entrevista confesó que su médico también le indicó que debe aumentar su consumo de proteína y de ciertos tipos de frutas y verdurasque, lamentablemente, exceden su actual presupuesto.

Vive de renta y su hijo, quien también debe mantener a su propia familia, es quien la visita, la acompaña a sus consultas y le ayuda en lo que puede. Sus otros dos hijos viven fuera de la ciudad.

Mago se ha ganado el cariño de sus vecinos, quienes la visitan para saber cómo está y ver en qué pueden ayudarla. Los niños más pequeños le preguntan con ilusión cuándo les hará “sopita” de nuevo, como antes. Con ternura responde que es lo que más quisiera, pero los dolores intensos le impiden estar mucho tiempo de pie o sentarse con comodidad, y caminar es ahora un esfuerzo enorme.

La comunidad la conoce bien: sus servilletas han viajado en maletas como regalos, sus manteles han adornado mesas de bodas y sus vestidos de estambre han vestido a generaciones de bebés. Ahora es momento de que ese cariño vuelva multiplicado.

Quienes deseen apoyar a Mago, ya sea encargándole piezas o ayudándola a conseguir material, pueden contactarla al 866137 4579 o visitarla en su domicilio: calle 32 número 1320, entre calles 7 y avenida Oriente, colonia Ampliación Tierra y Libertad.

Más que una compra, es un acto de amor para que Mago siga tejiendo su historia… y la de todos los que la aprecian.

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