Clarisa “N”, una de las dos camareras imputadas por el presunto robo de 1.5 millones de pesos en un hotel de Monclova, denunció haber sido víctima de abuso por parte de elementos de la Fiscalía General del Estado, quienes presuntamente le colocaron una bolsa de plástico en la cabeza mientras la mantenían arrodillada, con el fin de que confesara un delito que asegura no cometió.
“Me pusieron una bolsa en la cabeza y me arrodillaron, yo pensé que me iban a matar, porque me decían que me iban a asfixiar o golpear si no decía que yo tenía el dinero, o que dijera que mi compañera Hilda, yo lo único que dije, estoy en las manos de Dios”, declaró con voz entrecortada.“No tenían orden para llevarme, me subieron a la camioneta así nada más. Estuve más de media hora arrodillada, con la bolsa en la cabeza”, agregó.
Actualmente Clarisa se encuentra en libertad condicional con un brazalete electrónico como medida cautelar, sin embargo, asegura que la experiencia la dejó marcada emocionalmente y vive con miedo constante.
“Ya no puedo salir al centro tranquila, me siento vigilada. Fui al Seguro y no dejaba de temblar, quería que mi sobrino me acompañara porque sentía que me iban a volver a llevar, me quitaron mi tranquilidad, eso fue lo que me robaron”.
Se ordena activar el Protocolo de Estambul
Durante una audiencia de revisión de garantías en el Centro de Justicia Penal Acusatorio que se llevó a cabo el pasado martes, la defensa legal de Clarisa expuso los presuntos actos de tortura, señalando que todo fue parte de una presión para obtener una declaración forzada.
Tras escuchar los argumentos y el testimonio, el Juez ordenó activar el Protocolo de Estambul, un mecanismo internacional utilizado para la investigación y documentación de casos de tortura y otros tratos crueles o inhumanos. También instruyó abrir una investigación formal contra los agentes que habrían participado en los hechos.
Mientras tanto, el proceso judicial por el presunto robo continúa en curso, aunque ahora el caso también es revisado bajo la lupa de organismos de derechos humanos, quienes podrían intervenir para garantizar que se respeten las garantías individuales de las imputadas.
Abogado confía en demostrar su inocencia
El abogado defensor manifestó su respaldo total a la versión de su clienta, e insistió en que no existen pruebas que acrediten su responsabilidad ni la de su compañera.

