En Cuatro Ciénegas, un hombre de 46 años quiso jugar al químico clandestino y terminó como protagonista de una comedia involuntaria. ¿Su brillante plan? Esconder droga en una botella de suavizante, como si el olor a lavanda fuera el nuevo perfume oficial del crimen.
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El sujeto, identificado como Jorge Fabela Ibarra, fue detectado por policías municipales en la colonia Venustiano Carranza, justo en el cruce de las calles Corona e Iturbide.
Lo vieron nervioso, como quien sabe que trae más que solo ropa limpia. Al revisarlo, ¡sorpresa! Dentro del envase de suavizante encontraron nueve bolsitas de hierba seca (con toda la pinta de marihuana) y seis dosis de una sustancia blanca y granulada. Todo bien escondidito, como si fuera receta secreta de detergente.
Los oficiales, que no se dejaron engañar por el “aroma primaveral”, lo aseguraron sin mayor problema y lo mandaron directo a la Comandancia Municipal. De ahí, al Ministerio Público, donde tendrá que explicar por qué pensó que el crimen huele a lavanda.
Al final, quedó claro que ni el toque floral ni la frescura del suavizante pueden suavizar la ley. Y que si vas a hacer cosas ilegales, al menos no lo hagas con fragancia de supermercado.

