Ausentismo escolar reiterado puede ser considerado omisión de cuidados: Pronnif 

El ausentismo escolar prolongado o recurrente por parte de niñas, niños y adolescentes puede ser considerado una forma de omisión de cuidados, advirtió Martha Herrera, subprocuradora de la Procuraduría para Niños, Niñas y la Familia (PRONNIF) en la Región Centro.

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Herrera explicó que cuando un menor falta constantemente a clases, las instituciones educativas deben seguir un protocolo interno de detección y atención del riesgo escolar. Este protocolo contempla intervenciones directas con la familia para comprometer su responsabilidad en la asistencia regular del alumno.

“Cuando, tras varias intervenciones, la familia sigue siendo reincidente o no muestra compromiso en garantizar la asistencia escolar, las escuelas nos dan vista a nosotros y entonces activamos nuestro propio protocolo de atención,” indicó.

En estos casos, la PRONNIF evalúa las causas del ausentismo y, dependiendo de la situación, puede implementar medidas especiales de protección, canalizar a las familias a terapias psicológicas, o incluso buscar hogares de apoyo en situaciones extremas.

Prevención desde el inicio del ciclo escolar

La subprocuradora destacó que actualmente se está trabajando en la prevención desde las primeras semanas del nuevo ciclo escolar, mediante capacitaciones a docentes para que sepan cómo actuar y detectar casos a tiempo.

“Estamos trabajando mucho en la prevención, capacitando a maestros e instituciones para que desde el inicio del ciclo escolar detecten factores de riesgo y actúen conforme al protocolo,” señaló.

También explicó que la mayoría de los casos deben resolverse al interior de las escuelas, evitando la canalización innecesaria a otras dependencias. Solo cuando se identifica un riesgo adicional o el problema persiste, se informa a la PRONNIF para su intervención.

Causas del ausentismo: desde recursos hasta desinterés

Las razones por las cuales algunos niños no asisten a la escuela pueden variar. Entre ellas están la falta de recursos económicos, la lejanía del plantel, o simplemente la falta de compromiso por parte de los padres.

“Cuando el problema es de distancia, se puede coordinar con Servicios Educativos para cambiar al alumno a una escuela más cercana; si es económico, se buscan apoyos; y si es por falta de responsabilidad, se canaliza a terapia,” detalló Herrera.

Finalmente, hizo un llamado a las familias a garantizar el derecho a la educación, al considerarlo primordial para el desarrollo integral de los menores.

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