Un lunes que comenzó con prisa terminó en tragedia para un joven motociclista que apenas iniciaba su jornada laboral en la avenida Industrial.
José Eli, de 17 años, salió temprano en su Italika roja, con la esperanza de llegar puntual a su trabajo, como lo hacía cada mañana.
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El reloj marcaba las 8:00 cuando el destino le cambió el rumbo en el cruce con la calle Xochimilco, donde una imprudencia lo sorprendió sin aviso.
Sheila Lisette Amaya Durán, al volante de un Ford Fusion gris, no respetó el alto y cruzó sin detenerse, llevando consigo a su pequeño hijo.
La mujer confesó que iba a dejar al niño con su madre, pues debía cumplir con su jornada laboral, como tantas madres que luchan por salir adelante.
Pero la prisa, esa enemiga silenciosa, le nubló el juicio y terminó por arrebatarle la estabilidad a un joven que sólo quería cumplir con su deber.

El impacto fue violento, el cuerpo de José Eli cayó al pavimento, y la motoneta quedó a unos metros, testigo mudo de la imprudencia.
Paramédicos de la Cruz Roja llegaron al lugar, brindaron los primeros auxilios y lo trasladaron al hospital, donde permanece bajo observación por una posible fractura.
La escena quedó marcada por el silencio, por el dolor de una madre que cometió un error, y por la angustia de un joven herido.
Elementos de Tránsito Municipal realizaron el peritaje correspondiente, mientras la camioneta y la motoneta permanecían como evidencia de un cruce que nunca debió ocurrir.

