Padres de familia de la primaria Ramiro Castañeda exigen devolución de recursos desviados

Padres de familia de la primaria Ramiro Castañeda continúan exigiendo la devolución total del dinero desviado por el ex tesorero del comité escolar, quien presuntamente malversó más de 320 mil pesos provenientes del programa federal “La Escuela es Nuestra”, destinados a la construcción de un techado en el plantel.

De acuerdo con Paty, madre de familia y miembro del comité, el responsable entregó recientemente entre 50 y 60 mil pesos, pero aún mantiene un faltante de alrededor de 260 mil pesos, cuyo plazo de restitución vence el lunes o martes de la próxima semana.

“El ingeniero que lleva la obra quiere su dinero, ya le dimos un plazo hasta el lunes o martes para que el tesorero reponga el dinero. Grabamos toda la junta, los papás ya están molestos y quieren que los medios estén presentes, porque esto ya se volvió una burla”, expresó.

Padres contemplan denunciar ante la Fiscalía

El ex tesorero, habría retirado el dinero a través de una tarjeta del Banco del Bienestar, transfiriendo los recursos a cuentas personales y argumentando posteriormente problemas familiares y de salud para justificar el uso del dinero.

Aunque el tesorero ya no tiene hijos en la escuela, aseguró ante los padres que intentará reunir el monto restante mediante la venta o posible empeño de su vivienda, aunque, según versiones de los propios tutores, la propiedad no cuenta con documentos en regla, lo que complicaría cualquier negociación.

“Dijo que iba a vender su casa, pero no tiene papeles en regla. Es difícil que pueda pagar todo, pero ya le dimos mucho tiempo; los papás estamos decididos a actuar legalmente si no cumple”, comentó la madre de familia.

Padres y madres acordaron reunirse nuevamente la próxima semana para definir si interpondrán una denuncia ante la Fiscalía General del Estado, en caso de que no se concrete el reembolso del dinero.

El recurso desviado estaba destinado a la construcción del techado escolar, obra que podría suspenderse si no se liquida el adeudo con el contratista, poniendo en riesgo futuras participaciones del plantel en programas federales.

“Si esta obra se cancela, el plantel podría perder los apoyos del programa. Lo que queremos es que se termine, no que se hunda la escuela”, señalaron los padres inconformes.

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