Han pasado dos años desde que una familia entera perdió la vida de la forma más inesperada y brutal.
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Aún resuena el estruendo del pasado mayo 2023, cuando una caja de carbón cayó sobre el vehículo donde viajaban cuatro personas, arrebatándoles en segundos todos sus sueños.
Hoy, sus seres queridos alzan la voz para exigir justicia y que este dolor no se archive en el olvido.
La tragedia ocurrió en el kilómetro 138 de la carretera Federal 57, tramo libre Nueva Rosita–Allende. El trailer con número económico 823, propiedad de la empresa de autotransportes “El Capricho”, intentó rebasar sin medir la distancia.
Esa mala maniobra provocó que la segunda caja del remolque, cargada con carbón, se desprendiera y aplastara por completo al automóvil Chevrolet donde se desplazaban María de los Ángeles Cortes Álvarez, su pequeño hijo Iram Gilberto Hernández Cortes, Leonor Rodríguez Álvarez y Sergio Everardo Calvo Jiménez. Ninguno tuvo oportunidad de sobrevivir.
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En medio de su dolor, Azalea Nataly Cortes Álvarez confiesa que sigue creyendo en la justicia divina, pero ha perdido la fe en la justicia terrenal.
El conductor, identificado como Erik Jaciel N, enfrenta el delito de homicidio culposo agravado por cada una de las víctimas. Sin embargo, los familiares denuncian que ha evadido en repetidas ocasiones el peso de la ley, mientras ellos continúan atrapados en un duelo que no termina.

De acuerdo con el peritaje vial, todo se debió a la imprudencia del chofer al reincorporarse al carril luego de rebasar, generando la colisión que desprendió la caja de carbón y la hizo caer con fuerza descomunal sobre el vehículo compacto, destruyendo en un segundo cuatro vidas y cuatro hogares.
Hoy, dos años después, en aquel punto de la carretera solo quedan cuatro cruces blancas que se mecen con el viento, testigos silenciosos de una injusticia que aún sangra.

