Frontera, Coahuila.— Con el rosario entre las manos y la esperanza puesta en San Judas Tadeo, Jurídiana Gallegos emprendió su caminata hacia la Capilla del 8. Nunca imaginó que aquel trayecto de fe terminaría con su cuerpo tendido sobre el pavimento, víctima de una aparatosa caída que le provocó una probable fractura en la rodilla derecha.
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El accidente ocurrió la medianoche de ayer en el peligroso cruce del puente desnivel de la Carretera Federal 30, cuando la devota intentó acortar camino saltando la vía del tren.
Un mal cálculo, un resbalón y el golpe seco contra el suelo interrumpieron su peregrinar, dejando a la mujer entre lágrimas y dolor, pero aún aferrada a su creencia.

Personal de Ferromex fue el primero en auxiliarla, mientras testigos corrían alarmados al ver su sufrimiento. Minutos después, paramédicos de la ambulancia Frontera llegaron para brindarle atención médica y trasladarla al Hospital General Amparo Pape. A pesar del intenso dolor, Jurídiana no soltó su rosario ni perdió la calma; su voz temblorosa apenas murmuraba: “San Juditas me cuidó, pudo ser peor”.

Su fortaleza conmovió a los presentes, quienes no podían creer que en medio del infortunio, ella agradeciera seguir con vida. “La fe la levantó”, dijo una mujer que observó la escena con lágrimas en los ojos.
El hecho vuelve a evidenciar el riesgo que corren los peatones al desafiar las vías férreas, donde cada año se repiten tragedias que, como esta, dejan una lección: la devoción puede ser profunda, pero el peligro también lo es.

