Cuatro Ciénegas, Coah.— El Ejido El Oso se cubrió de luto tras el hallazgo de José Castro Pérez, de 68 años, quien fue encontrado sin vida, colgado de un árbol en el rancho donde trabajaba. La escena, descubierta a las 17:30 horas del martes, dejó una herida abierta en la comunidad.
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José, originario de San Pedro y vecino del ejido, era conocido por su carácter reservado y su entrega al trabajo. Pero algo cambió. El día anterior, lanzó una frase que hoy retumba con dolor: “Esta será la última vez que me vean”. Nadie imaginó que sería literal.
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Fue Álvaro, su compañero de faena, quien dio la voz de alarma. Al encontrar el cuerpo suspendido entre las ramas, llamó a Javier Castro Pérez, hermano de la víctima. Javier corrió al lugar, con el corazón en vilo, y pidió auxilio a la Cruz Roja. Los paramédicos confirmaron lo que nadie quería aceptar: José ya no respiraba.
El rancho, testigo mudo de años de trabajo, se convirtió en escenario de tragedia. Vecinos y familiares se congregaron, incrédulos, buscando respuestas en medio del dolor.
Las autoridades iniciaron una investigación, pero hasta ahora no han revelado qué pudo llevar a José a tomar una decisión tan definitiva. El silencio que dejó es ensordecedor.
En El Oso, la rutina se detuvo. El viento entre los árboles parece susurrar su despedida.

