La capital coahuilense enfrenta un agravamiento en la calidad del aire: durante los primeros 309 días de 2025, se registraron 139 jornadas con niveles de calidad “mala” a “extremadamente mala”, superando las 127 jornadas de igual periodo en 2024.
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El parámetro empleado es el denominado Índice Aire y Salud, aplicado a nivel nacional con criterios internacionales. A partir del nivel “mala”, el riesgo para la salud se considera “alto”. Los contaminantes criterio que suelen generar estos niveles incluyen ozono (O₃), dióxido de azufre (SO₂), dióxido de nitrógeno (NO₂), monóxido de carbono (CO) y partículas suspendidas de menos de 2.5 µm (PM₂.₅) y 10 µm (PM₁₀).
Entre 2013 y 2023, las muertes asociadas a la contaminación del aire en Coahuila aumentaron un 39 % según la Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME). Ello reafirma la gravedad de la situación de salud ambiental que enfrenta la región, y en particular Saltillo.

Para responder a la situación, la Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila (SMA) informó que se encuentra en proceso de elaboración de un programa de prevención en colaboración con expertos de universidades locales. El borrador ya fue entregado para análisis y será presentado oficialmente próximamente. Por su parte, el departamento de epidemiología de la Secretaría de Salud de Coahuila alertó sobre un incremento en las enfermedades isquémicas del corazón en Saltillo, posiblemente ligado a factores ambientales.
¿Qué significa para los ciudadanos?
Una calidad del aire “mala” a “extremadamente mala” implica que la salud de toda la población está en riesgo, pero especialmente la de niños, adultos mayores y quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Es importante que la población esté atenta a los comunicados de calidad del aire y adopte medidas preventivas como evitar actividades al aire libre prolongadas cuando se emiten alertas, reducir la exposición al tráfico vehicular, y asegurarse de que espacios interiores cuenten con buena ventilación o filtros adecuados.
Conclusión. Este aumento en los días de mala calidad del aire representa una señal de alerta para Saltillo que exige la implementación urgente de políticas ambientales sólidas, así como una mayor conciencia ciudadana sobre la contaminación y sus efectos en la salud.

