La rutina del mediodía en el corazón de la ciudad se vio interrumpida por un estruendo metálico que hizo voltear a peatones y comerciantes. Eran las 13:20 horas cuando, en el cruce de las calles Anáhuac y General Bravo, la imprudencia al volante volvió a escribir una página de caos en la vida urbana.
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Dos camionetas fueron las protagonistas de la escena: una Suzuki Vitara gris, modelo 2018, conducida por Mónica Judith López Pérez, de 31 años, y una Ford Escape blanca, modelo 2017, manejada por Sandra Griselda Ramírez Gómez, de 39 años. El choque fue resultado de un error tan común como peligroso: ignorar la señal de alto.
De acuerdo con los reportes, Mónica Judith avanzó sin detenerse y golpeó el costado derecho de la Ford. El impacto fue tan fuerte que la camioneta blanca giró sobre sí misma, quedando en sentido contrario, como si el golpe hubiera trastocado no solo su dirección, sino también la calma de la zona.
Aunque no hubo lesionados, la tensión se apoderó de las conductoras, visiblemente alteradas, y de los curiosos que se aglomeraron alrededor. Los daños materiales fueron evidentes: abolladuras, suspensión dañada y la certeza de que un segundo de descuido puede costar caro.
El accidente generó un embotellamiento momentáneo en una de las arterias más transitadas, pero la intervención rápida de los agentes de tránsito permitió liberar la vía. Tras el peritaje, ambas partes intercambiaron datos y se comprometieron a resolver el asunto mediante sus aseguradoras.

