Entre sonrisas, prisas y carritos llenos de ilusión, las tiendas departamentales han comenzado a llenarse de familias que buscan cumplir con una de las tradiciones más entrañables de la temporada: regalar sonrisas a través de un juguete. Desde muy temprano, decenas de personas recorren los pasillos de juguetería para elegir lo que más se parezca a la ilusión de sus hijos, nietos o bisnietos.
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La emoción por cumplir los deseos navideños se mezcla con la nostalgia, el esfuerzo económico y el deseo de ver sonrisas el 24 y 25 de diciembre en que celebra la Nochebuena y Navidad.
Zuleydi, encargada del departamento de juguetes en una tienda local, comparte cómo la emoción navideña se respira entre estantes y cajas.
“En ratito se deja venir muchísima gente… la mayoría que veo lleva muchas cosas, carritos, muñecas, montables. A veces no se puede ni caminar. Este fin de semana, con las ofertas especiales, fue cuando más gente vimos, y aún faltan los días más fuertes.”
Entre los juguetes más buscados están los carros de control remoto, pistas de Hot Wheels, muñecas Barbie, casitas, montables, peluches, y personajes como Bluey, Minecraft y Roblox, que se han convertido en los favoritos este año. Sin embargo, también hay quienes buscan más allá de lo popular, intentando conectar con lo que más hará brillar los ojos de los pequeños.
Velia, abuela y bisabuela, recorrió los pasillos con paciencia y ternura en busca del regalo perfecto.
“Tengo seis nietos y dos bisnietos… A cada uno hay que buscarle algo especial. No es como antes, ya todos te piden cosas más modernas. Pero hay que darles su juguetito, algo que los emocione cuando lo abran.”
Los precios varían entre los $400 y $500 pesos en promedio, pero algunos artículos pueden superar los $4,000 pesos, dependiendo del tipo y complejidad. Desde juguetes para bebés hasta juegos de mesa, los anaqueles están cargados de opciones que abarcan todas las edades… y todos los sueños.
Zuleydi hace un llamado a los compradores de última hora.
“Que vengan con tiempo, con calma… porque hay gente que llega corriendo a la mera hora, y ya no encuentra lo que quiere. Ahorita ya hay cosas que no van a llegar más.”
Y mientras las bolsas se llenan de envolturas coloridas y los carritos recorren pasillos rebosantes de ilusión, lo que realmente se busca no es un juguete más, sino un instante de magia. Ese momento único en el que unos pequeños ojos brillan de emoción, unas manitas rasgan el papel y un corazón infantil late más rápido al descubrir que sí, que alguien pensó en él. Que hay amor envuelto en moños, es ese instante en que una sonrisa inocente ilumina toda la casa y hace que, por un momento, todo valga la pena, la verdadera magia de la Navidad.

